En el Mercado de Productos Frescos de Corrientes, Hugo Lucena, referente del sector, manifestó que la escasez de oferta semanal empuja los precios al alza.
Tras un breve repunte por las festividades de mayo, el mercado cárnico volvió a su tendencia habitual de ventas «flojas» y ajustes constantes que golpean el poder adquisitivo de los vecinos.
Según explicó en diálogo con EL LIBERTADOR, Hugo Lucena, conocido carnicero del Mercado de Productos Frescos, la situación es crítica debido a la falta de previsibilidad en los costos. “Los precios siguen ajustando para arriba, no afloja, o sea no se estabiliza del todo”, aseguró el comerciante, quien además subrayó que la llegada del invierno suele agravar esta dinámica.
La demanda se ha volcado mayoritariamente hacia productos que permitan estirar el presupuesto familiar. En este escenario, la carne molida se posiciona como el termómetro del consumo popular: Molida común: $9.000 el kilo. Molida intermedia: $12.000 el kilo. Molida especial y pulpas: $16.000 el kilo.
A pesar de que el asado es un emblema cultural, hoy la costilla y la costeleta se ubican en los $11.000, mientras que cortes como aguja y falda igualan el precio de la molida común. Respecto a la competencia con otras proteínas, Lucena explicó: “el cerdo también aumentó bastante, entonces bueno, por ahí bueno, eso nos salva también, seguimos vendiendo carne pero lo que pasa el cerdo no todos comen, no todos consumen y no todos pueden comer todos los días por más que esté más barato el pollo. Sí, el pollo tiene una ventaja sobre la carne vacuna porque tiene buen precio y bueno, es lo que la gente más se aboca al pollo que a la carne de vacuna”.
El factor de la oferta y la exportación
Uno de los puntos más polémicos de la actualidad ganadera es la supuesta falta de disponibilidad de hacienda y los cambios de hábito en la población. Para Lucena, la explicación no reside en una elección de estilo de vida, sino en una restricción económica directa.
“Es cierto que cambió de hábito, pero justamente por los precios, no es por otro motivo. La gente prefiere comer carne si tiene la posibilidad de comprar”, afirmó.
Asimismo, el comerciante apuntó contra la irregularidad en la entrega de mercadería y el rol de los grandes productores. “Hay momentos en la semana que nos cuesta conseguir y eso también hace que los precios sigan aumentando porque al no haber disponibles, por supuesto, el que tiene siempre tiene esa [intención] de querer aumentar”, concluyó, vinculando esta faltante con la rentabilidad que ofrece actualmente el mercado de exportación por sobre el interno.

