La referente de la fundación Espartanos detalló los alcances de un proyecto que busca transformar la vida de las personas privadas de su libertad, a través de cuatro pilares: rugby, educación, espiritualidad y capacitación en oficios.
20-CONTRATAPA-8En una reciente emisión de La Otra Campana, por las frecuencias de LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní de Curuzú Cuatiá, el periodista Gustavo Adolfo Ojeda dialogó con Marcela Pandolfo, referente de la fundación Espartanos.
Este proyecto, que nació hace 15 años y ya tiene proyección internacional, busca transformar la realidad de las personas privadas de su libertad a través de un puente sólido hacia la reinserción social.
A continuación, el desarrollo de la charla.
Estamos ante una gran convocatoria. Contale a nuestra audiencia: ¿qué es concretamente Espartanos?
-Es un proyecto que trabaja hace muchos años en todo el país y el exterior para ayudar a las personas privadas de libertad a que logren rehabilitarse y reinsertarse una vez que salen de la cárcel. Quiero ser clara: nuestro objetivo no es romantizar la criminalidad ni ayudar a acortar penas; respetamos absolutamente los tiempos de la Justicia. Lo que hacemos es aprovechar ese tiempo de reclusión para que, al recuperar la libertad, puedan poner en práctica todo lo aprendido.
Para que esto sea una realidad hoy, ustedes buscan sumar «manos expertas» para fortalecer ese puente, ¿no es así?
-Exactamente. Necesitamos voluntarios en áreas muy distintas. Nuestro trabajo se basa en cuatro pilares fundamentales. El primero es la educación: para participar, el interno debe terminar su Primaria o Secundaria. El segundo es el rugby, donde inculcamos valores como el trabajo en equipo y el apoyo mutuo que quizás nunca tuvieron oportunidad de conocer. El tercero es la espiritualidad, con espacios de oración y reflexión que ellos valoran muchísimo. Y el cuarto es la capacitación en oficios para la salida laboral.
ESPECÍFICO
Es un abanico amplio. ¿Qué perfiles de voluntarios están necesitando puntualmente en nuestras unidades penales?
-Por un lado, el acompañamiento deportivo: entrenadores, árbitros y preparadores físicos. Pero también necesitamos gente para apoyo escolar, alfabetización y dictar talleres de oficios como carpintería, electricidad, cocina o incluso informática básica y armado de currículum. También buscamos personas que den charlas sobre resiliencia y segundas oportunidades.
Estuve leyendo el diario EL LIBERTADOR y pensaba en la importancia de entidades como Fecorr, que nuclea a muchísimas empresas. ¿Es necesario que el voluntario vaya físicamente a la cárcel o hay otras formas de ayudar?
-No toda la ayuda requiere ir al penal. Es vital la inserción laboral. Necesitamos empresarios que ofrezcan oportunidades, tutores que los acompañen cuando consiguen su primer trabajo para que no se sientan solos, o donación de herramientas para los talleres. También gente que nos ayude con la logística, redes sociales o la organización de eventos para recaudar fondos.
Se me ocurre que incluso las empresas de transporte podrían colaborar con «franquicias» para facilitar el traslado de voluntarios a unidades como la de San Cayetano, porque el costo del combustible es un factor. Hay que reactivar también la Ley de Mecenazgo para que existan incentivos claros, ¿verdad?
-Sería una excelente idea, es clave. En Buenos Aires, la Fundación ya tiene convenios con empresas que dan trabajo a los «espartanos» cuando salen, y nosotros realizamos un seguimiento. Ese acompañamiento post-libertad es fundamental para que, al volver a su barrio, tengan una red de contención y no recaigan.
Con el respaldo estadístico
¿Qué nos dicen los números sobre la efectividad de este programa? Porque esto beneficia a toda la sociedad.
-Hay estadísticas que prueban que quienes pasan por el programa de Espartanos tienen una tasa de reincidencia en el delito que baja drásticamente. Esto beneficia al individuo que recupera una vida honesta y, por supuesto, a la seguridad de toda la comunidad.
Tengo entendido que ya hay equipos formados aquí, con nombres con mucha mística…
-Así es. El equipo de varones se llama Jabalíes y en la cárcel de mujeres (Unidad de Pelletier) el equipo es Amazonas. Muchos de ellos salen con tantas ganas de ayudar que quieren armar pequeños clubes en sus propios barrios para contener a los chicos de la zona.
Marcela, para quien nos está escuchando o leyó la nota en el diario y quiera «engancharse» en este proyecto, ¿cómo se contactan?
-Pueden contactarse conmigo directamente a través de mi correo electrónico (que dejaré en la producción de la radio) y yo me encargo de delegar según el área en la que deseen colaborar. Cualquier mano es bienvenida para fortalecer este camino a la libertad.

