No fue la primera vez que Juan Pablo Valdés y Maximiliano Pullaro compartieron escenario. El santafesino estuvo presente en el acto de cierre de campaña de Valdés en Corrientes y viajó a la Capital provincial para acompañarlo en su asunción en diciembre pasado. Esos gestos, en la política argentina, no son gratuitos ni espontáneos.
El encuentro del miércoles 13, en Rosario, profundizó ese vínculo en un terreno concreto: la gestión. Pullaro ofició de anfitrión de una agenda denominada «interior productivo» que reunió, además de a Valdés, a los gobernadores de Mendoza y Chubut. El marco fue La Noche de los Intendentes de la Red de Innovación Local, un espacio donde la gestión municipal se convierte en protagonista y donde los gobernadores que apuestan al federalismo real encuentran un escenario natural.
INTERACCIÓN VIRTUOSA

Para Valdés, la relación con Pullaro tiene una dimensión que va más allá de la afinidad personal. Santa Fe es la provincia con mayor peso electoral del interior argentino. Su gobernador viene consolidando un perfil de gestor con resultados medibles -seguridad, obra pública, equilibrio fiscal- y con capacidad de influencia en el armado político nacional.
Estar cerca de ese espacio, y ser reconocido como parte de él, es para Corrientes un activo de enorme valor en cualquier negociación futura, ya sea con la Nación o dentro de los bloques legislativos.
CORRELIGIONARIOS

Lo que une a ambos mandatarios no es sólo la geografía del interior ni la identificación con el radicalismo. Es una visión compartida del rol del Estado provincial: cercano al municipio, eficiente en la gestión, y con capacidad de generar condiciones para la inversión privada. Esa coincidencia programática es la que hace sólida la relación y la que le da proyección, más allá de los ciclos electorales.
En Rosario, Valdés escuchó los datos de seguridad que presentó la gestión santafecina y los respaldó públicamente. Un gesto pequeño en apariencia, pero significativo en el lenguaje de la política interprovincial. La foto existe. Pero detrás hay agenda. Y eso, en este momento del país, vale mucho más.

