El miércoles, Rosario fue la capital política del interior argentino. La edición 2026 de La Noche de los Intendentes, organizada por la Red de Innovación Local, reunió a más de 300 intendentes y 800 referentes del sector privado bajo una premisa que excede lo técnico: la gestión municipal como laboratorio del Estado que funciona. Y en ese escenario, Juan Pablo Valdés eligió estar.
PESO ESPECÍFICO

No es un detalle menor quiénes convocaron y quiénes respondieron. El anfitrión fue Maximiliano Pullaro, el gobernador santafesino que conduce la segunda provincia con mayor peso electoral del interior del país (después de Córdoba) y que viene construyendo desde Santa Fe un polo de poder con proyección nacional. A su lado, Alfredo Cornejo, el gobernador de Mendoza -tercera provincia del interior en términos de influencia política y volumen de votos (quinta a escala país)- y el patagónico Ignacio Torres, de Chubut.
La agenda que los convocó llevó el nombre de «interior productivo», una definición que es, también, una declaración de intenciones: un bloque de provincias que gobierna con resultados y que aspira a incidir en el rumbo del país más allá de Buenos Aires.
APROVECHAMIENTO
Para Corrientes, la participación en ese espacio no es cosmética. Es la consolidación de un posicionamiento estratégico que el proyecto político detrás de la gestión Valdés viene cultivando desde antes de las elecciones. Santa Fe y Mendoza juntas concentran una masa electoral que ningún armado nacional puede ignorar. Que Corrientes forme parte de esa mesa -y que Valdés sea recibido como par por Pullaro y Cornejo- dice tanto sobre el presente de la Provincia como sobre sus aspiraciones de mediano plazo.
Valdés tomó la palabra para subrayar dos demandas que, dijo, son transversales a todas las comunidades del país: seguridad y educación. Sobre esta última, planteó un eje que es al mismo tiempo política pública y agenda social: que cada localidad cuente con oferta universitaria o terciaria propia, para evitar que los jóvenes deban emigrar para acceder a la formación.
Una apuesta que conecta directamente con su historia personal -fue intendente de Ituzaingó antes de llegar a la gobernación- y que le da a su discurso una credibilidad municipal que pocos mandatarios provinciales pueden exhibir.
SEGURIDAD

El encuentro también sirvió para valorar los avances en materia de seguridad que presentó la gestión santafesina, datos que Valdés respaldó públicamente. Un gesto que refuerza la sintonía política entre ambos mandatarios radicales y que tiene implicancias concretas: en el tablero nacional, alinearse con el gobernador que más avanzó en la reducción del delito en su provincia es también una posición.
Con más de 300 intendentes en la sala y 800 líderes privados como audiencia, Juan Pablo reafirmó además la convicción que moldea su gestión desde el primer día: los municipios son la primera línea del Estado. No la última. Y la provincia que los acompaña con innovación y recursos es la que gana la confianza de su gente.

