En los últimos meses, diversas cadenas de supermercados y negocios capitalinos agregaron como modalidad de pago directo para las compras aceptar la moneda estadounidense.
En diálogo con EL LIBERTADOR, Enrique Collantes, referente del sector mercantil sostuvo que fenómeno no es casual. Según explicó, el dólar sigue siendo el principal resguardo contra la inflación y el síntoma más claro de la falta de confianza que aún impera sobre la situación económica del país.
«Hasta que la situación no se enderece, la gente se va a seguir resguardando en el dólar», señaló, marcando un fuerte contraste con lo que sucede en países vecinos como Brasil, Uruguay o Paraguay, donde el ciudadano y el comerciante priorizan y aprecian su propia moneda local.
UN MECANISMO DE AHORRO
Collantes enfatizó que el dólar funciona hoy como una «seguridad» ante los constantes cambios que ha sufrido Argentina en el último siglo. Mientras el peso no logre valorizarse y deje de ser visto como un problema, el billete «verde» continuará operando como el refugio predilecto tanto para el pequeño ahorrista como para el comerciante.
LAS REGLAS DEL JUEGO
Sin embargo, pagar con moneda extranjera no es un proceso uniforme y cada comercio ha impuesto sus propias condiciones. De acuerdo a los registros, existen algunos locales que han optado por una política de «puertas abiertas», aceptando billetes de «cara chica», «cara grande», arrugados, viejos o incluso manchados, excluyendo únicamente aquellos que estén rotos.
Otras cadenas son más estrictas, limitando la recepción a billetes de 50 o 100 dólares (en buen estado) y bajo la advertencia de que no se entrega vuelto en la transacción, quedando además sujetos a cambios en la normativa interna del comercio.

