La Selección Argentina sufrió más que nunca. Debió remontar un 2 a 0 increíble. Messi, a pesar de un andar errático, hizo lo suyo y volvió a marcar para dar esperanzas a la albiceleste. Convirtió para empatar y revivir a un equipo que era sólo ganas sin ideas.




El mejor jugador de todos los tiempos volvió a marcar y a ubicarse como el goleador del Mundial, con 8 goles y a mantenerse como el máximo goleador de la historia de los Mundiales.
Los cambios de Scaloni demoraron más de lo debido. La entrada de Lautaro Martínez permitieron darle más agresividad al ataque argentino. Messi, como siempre, entendió que por el medio no hacía la diferencia y se tiró a la derecha, a jugar de 7. De esta manera se recuperó el vértigo.


Dos que estuvieron flojos en casi todo el partido formaron parte de la hazaña. Primero, Julián Álvarez que cortó un ataque de Egipto y arrancó un contraataque que derivó en Lautaro Martínez, quien lanzó un centro preciso para otro de los que no había jugado bien, Enzo Fernández. Un cabezazo magistral que significó el 3 a 2 de Argentina.
Para pensar, el desempeño de Tagliafico, que fue superado siempre. McAlister y Enzo, la dupla del medio que no puede gravitar. Y Julián Álvarez, que no puede encontrar su rol en ataque. Todas consignas que Scaloni deberá repasar para el próximo partido, de cuartos de final.
ÉPICA MUNDIALISTA
El encuentro comenzó con un guion inesperado y cargado de tensión. Con Egipto en ventaja por 1 a 0, la Argentina tuvo la oportunidad dorada de igualar el marcador a través de un penal ejecutado por Lionel Messi; sin embargo, el arquero rival logró atajar el remate, sumergiendo al equipo en un momento de incertidumbre.
Los tantos egipcios, convertidos por Ibrahim y Ziko, pusieron en jaque las aspiraciones de la “Albiceleste” y obligaron al conjunto dirigido por Scaloni a buscar una reacción heroica en el tramo final.
La épica comenzó a construirse a partir del minuto 79. Romero fue el encargado de encender la mecha de la esperanza con el descuento, devolviendo la confianza a un equipo que se lanzó masivamente al ataque.
Solo cuatro minutos después, a los 83′, Messi tuvo su redención: tras el penal fallado en la primera etapa, el capitán apareció con su magia habitual para estampar el empate parcial y desatar el delirio en las tribunas.
Cuando el partido moría y los suplementarios parecían inevitables, Fernández apareció a los 90 minutos para firmar el 3 a 2 definitivo.
A LA ESPERA
Con la clasificación asegurada a los cuartos de final, la Argentina ahora aguarda con calma su próximo rival que saldrá del cruce entre Suiza y Colombia.

