El volante creativo volvió a pisar el césped que lo vio nacer como profesional en una jornada cargada de emociones. Tras seis meses de inactividad, Mariano Miño fue clave en la victoria del «Aurirrojo» y dejó en claro que el único objetivo es devolver a la institución a la Primera Nacional.
El fútbol siempre ofrece revanchas. Para Mariano Miño, el último fin de semana no fue un partido más. El mediocampista no ocultó su conmoción al volver a jugar en la cancha donde dio sus primeros pasos como profesional, admitiendo tener «muchas sensaciones encontradas» y una profunda emoción por vestir nuevamente la camiseta de Boca Unidos.
Un debut con impacto táctico A pesar de haber llegado al club hace apenas dos semanas y de arrastrar una inactividad de seis meses, Miño se puso a disposición del técnico Alberto Boggio para dar la cara en un momento complejo. Durante el encuentro, su rol fue mutando para beneficio del equipo: en el segundo tiempo, se adelantó unos metros para posicionarse a espaldas del volante central rival. Esta variante táctica fue fundamental para generar superioridad numérica y peligro constante. «Pudimos generar un poco más de peligro de mitad de cancha para adelante», explicó el jugador, destacando que este movimiento no solo derivó en el segundo gol, sino que también forzó una expulsión en el equipo contrario que permitió manejar los tiempos del partido con mayor soltura.
Más allá del análisis del juego, Miño se mostró enfocado en la reconstrucción del equipo. Con la humildad de quien sabe que aún debe recuperar su mejor ritmo futbolístico subrayó, «no hay tiempo para esperar».
Su mensaje para el plantel y la hinchada fue contundente respecto a la identidad. «Los jugadores que venimos a Boca Unidos tenemos que vivir para Boca Unidos», sentenció con firmeza.
Foto: Miguel Valenzuela

