En un duelo de octavos de final que bordeó la tragedia deportiva, el conjunto de Lionel Scaloni revirtió un 0-2 en los últimos 20 minutos para vencer a Egipto por 3 a 2, sellando su pase a los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026.
Sin embargo, la imagen que recorre el planeta no es solo la del tablero final, sino la de Lionel Messi quebrado en llanto sobre el césped.
A pesar de ser fundamental con un gol y una asistencia, el «diez» cargaba con el peso de haber fallado un penal clave, el segundo que desperdicia en lo que va de esta cita mundialista. Esa frustración, sumada a la asfixia de ver cómo el reloj consumía las esperanzas argentinas, detonó en una descarga eléctrica de emociones contenidas que estalló al concluir el encuentro.


Apenas terminó el encuentro en Atlanta, figuras como Cristian «Cuti» Romero y Nicolás Otamendi se acercaron para rodear al capitán, mientras que Lisandro Martínez protagonizó el momento más íntimo al abrazarlo dos veces y susurrarle palabras de agradecimiento al oído.
