Por Jaime Meza
Jefe de redacción
El escenario político de cara al recambio institucional empieza a mover sus primeras fichas gruesas en el interior del país. En una entrevista exclusiva con EL LIBERTADOR, el actual senador nacional por el Partido Justicialista y ex gobernador sanjuanino, Sergio Uñac analizó la coyuntura económica nacional y blanqueó una ambición que viene madurando en silencio: disputar la conducción del país dentro del Partido Justicialista.
El dirigente cuyano fundamentó su desembarco en suelo correntino como parte de un diagnóstico directo y sin intermediarios de las realidades provinciales.
«Empecé a recorrer el país tratando de ver qué le pasa al argentino promedio, a cada región y a sus economías regionales, que hoy están severamente afectadas por este programa de Gobierno nacional», explicó Uñac.
Señaló que la falta de contacto directo de los dirigentes con el ciudadano suele deformar la percepción de los problemas reales. «Es necesario tener esto de primera mano, porque si te lo cuentan de boca en boca te llega una subrealidad», aseveró.
El legislador sanjuanino hizo especial énfasis en la tesitura de la gestión libertaria. Apuntó contra el sesgo centralista del presidente Javier Milei. «El Gobierno nacional adolece de varias cosas que no ve y que no reconoce”, remarcó.
“Porque el presidente ha visitado la mitad del país, y la mitad que visitó fue sólo a las capitales. Yo provengo del interior del interior, nací y goberné un departamento de 60.000 habitantes como Pocito, y sé que conocer el territorio es algo que un dirigente político no puede delegar», agregó con contundencia.
EL TERMÓMETRO DE LA ECONOMÍA REAL

Para Uñac, los indicadores macroeconómicos que exhibe el oficialismo nacional esconden una trampa estadística que golpea directamente a las provincias productivas.
«Veo una parcialidad en la mirada económica. Algunos hablan de que el país creció un 2,5 por ciento o 2,6 en el último año”, comentó para advertir que “es verdad, esos datos no son discutibles, pero creció sobre la base de apenas tres actividades: hidrocarburos en Neuquén, minería en San Juan y algunas otras provincias, y la cosecha de grano grueso. Esas tres actividades reales sólo toman el 10 por ciento del mercado laboral argentino».
La preocupación central del sanjuanino radica en el impacto sobre la estructura social: «Por eso la sociedad no está bien; el otro 90 por ciento depende de la industria, el comercio, las Pymes, la gastronomía, la hotelería y la obra pública y privada. Han cerrado 26.000 Pymes en sólo dos años y medio. Esa es la Argentina real», lamentó.
SU ROL

Frente a este complejo panorama y con la mirada puesta en el mediano plazo, Uñac no titubeó al definir su rol: «Mis intenciones son, reuniendo los requisitos de recorrer el país, tener un diagnóstico y generar propuestas, ser candidato a presidente”, anunció.
Aunque sostuvo: “Claro, primero tengo que darle volumen a todo esto. Esto no es sólo una decisión personal; hay que hablar con los compañeros, con la economía real, con el correntino, el misionero, el santiagueño. Hay que federalizar la discusión para que los problemas no se concentren únicamente en buscarle una solución al Amba».
LA PERSPECTIVA HACIA 2027

Al cierre del diálogo, al proyectar el mediano plazo y cómo se perfila su figura para el turno electoral de 2027, el senador nacional trazó una hoja de ruta nítida: «Me veo teniendo una perspectiva cabal del país, de lo que le pasa a las regiones y a las provincias, habiendo escuchado cada uno de los problemas de las economías regionales que en su conjunto hacen a la economía nacional, ya sea el turismo, la energía, la minería o la producción».
«Me veo siendo parte de un conjunto de dirigentes del interior que queremos estar en la mesa de discusión nacional y que queremos proponer que, en vez de ponernos de acuerdo entre cuatro o cinco dirigentes, vayamos a internas abiertas si no hay Paso”, manifestó.
Para Uñac, “la discusión final va a terminar entre dos ejes: Milei con la derecha argentina, y nosotros como peronistas acordando con los otros sectores populares. No va a haber tercera vía”.
“El péndulo va a caer en algo más moderado que tienda a la normalidad, que termine con el insulto, el desconocimiento de las regiones y la vulneración de lo que se promete en campaña”, agregó.
Y concluyó considerando que su tarea de los próximos meses será la de “dialogar con la sociedad; durante mucho tiempo los dirigentes hablamos, pero no escuchamos, y ahora toca predisponerse a escuchar».
Fotos y video: LUIS GURDIEL

