Luego de la muerte de Alejandro Gauna, el hombre que permanecía internado tras el choque ocurrido días atrás en cercanías de Esquina, su familia salió públicamente a responder las versiones que surgieron en torno al dinero encontrado dentro del vehículo y aseguró que los fondos provenían de actividades comerciales legítimas.
Gauna, de 39 años y oriundo de Barranqueras, Chaco, falleció tras sufrir graves lesiones en el siniestro ocurrido durante la madrugada del lunes sobre la Ruta Nacional Nº 12. El hecho había generado repercusión luego de que peritos encontraran cerca de 183 millones de pesos ocultos en distintos sectores del automóvil.
Ante esa situación, familiares y allegados difundieron un comunicado en el que rechazaron cualquier vinculación entre el dinero secuestrado y actividades ilícitas. Según indicaron, Gauna trabajaba en el rubro automotor y era titular de una agencia de compraventa de vehículos.
De acuerdo con esa versión, el dinero correspondía a operaciones habituales vinculadas con la actividad comercial que desarrollaba. «Laburaba de sol a sol, era una persona totalmente honesta», expresaron desde su entorno.
Además, señalaron que abogados y profesionales contables ya reunieron documentación para acreditar ante la Justicia el origen de los fondos y adelantaron que en los próximos días realizarán una presentación formal para solicitar que el dinero sea liberado.
La familia también planteó cuestionamientos sobre las circunstancias en las que ocurrió el choque. Según sostuvieron, el vehículo circulaba en medio de una intensa niebla cuando impactó contra una retroexcavadora que, afirmaron, se encontraba sobre la calzada sin señalización adecuada.
Como consecuencia del impacto, Gauna sufrió un traumatismo craneal severo que derivó en muerte cerebral. En tanto, Diego David Riquel, de 38 años y acompañante del conductor, resultó con una lesión en la columna y continuaba con atención médica.
En medio del duelo, los allegados destacaron otro aspecto que, según señalaron, había quedado fuera de la cobertura pública: tras confirmarse el fallecimiento se activó el proceso de donación de órganos. Indicaron que fueron ablacionados el corazón, los riñones, el hígado y las córneas.
Por último, pidieron un tratamiento responsable de la información y solicitaron consideración hacia el momento que atraviesa la familia tras la pérdida.

