El grupo de Rock «Madre Noche» presenta en estos días la obra musical que se centra en mitos guaraníes y presenta a un superhéroe inspirado en el Pombero, quien se transforma en un gaucho para luchar contra las injusticias sociales.
En este marco, el guitarrista de la banda, Ariel Cañete reflexiona ante EL LIBERTADOR sobre la identidad regional y las dificultades que enfrenta la escena del rock frente a la falta de espacios y el avance de intereses comerciales.
A continuación, el desarrollo de la charla:
Madre Noche acaba de estrenar «Solos en el camino». Lo más llamativo es la personificación de un mito regional como el Pombero en clave de superhéroe. ¿Cómo surgió esta idea?
El video es un paso muy importante para nosotros porque le da vida a nuestro cómic, que se llama Horizonte Rojo. En esta historia, tenemos un superhéroe que es un Pombero; pero lo interesante es que, cuando decide salir a pelear por la justicia y defender a su pueblo contra el atropello del poder, se convierte en un gaucho correntino, un «mencho». Quisimos que estuviera personificado con todo su atuendo: la polaina, el chambergo y esa esencia del trabajador rural. Es un superhéroe argentino y latinoamericano que usa nuestra identidad para dar pelea.

La animación tiene un acabado profesional impactante. ¿Quiénes estuvieron a cargo de la producción visual?
La animación la hizo un grupo llamado Dragón, que son de Venezuela. Los conocimos cuando anduvimos de gira por allá; gracias al éxito de esa movida cosechamos grandes amistades. Surgió la posibilidad de trabajar juntos por ese vínculo y ellos fueron los encargados de darle movimiento y vida a este personaje. De hecho, el video se lanzó desde Italia para toda Europa y está teniendo muchísima trascendencia en México, Centroamérica y España.
Este corte pertenece a su nuevo álbum, Mundo en llamas. ¿Es un trabajo conceptual basado en nuestras raíces?
Exactamente. Es un álbum temático donde ocupamos los mitos y leyendas de la nación guaraní. Para nosotros es importante recordar que la nación guaraní preexiste a las fronteras actuales; abarcaba lo que hoy es Brasil, Uruguay, Bolivia y Argentina, antes de que los españoles pusieran los nombres que conocemos. El rock nos permite revalorizar estos personajes míticos que antes quedaban relegados a géneros como el folklore o el chamamé.
Hablando de géneros, mencionabas que el rock hoy enfrenta un camino «sinuoso». ¿Cómo ves la escena cultural actual?
Hay una tendencia, que yo creo es política, de atacar a la cultura para que la gente no piense. En Corrientes y Chaco estamos viendo el cierre de locales y una falta de espacios para tocar; los lugares privados a veces te «quitan el hígado» con los porcentajes que cobran. Es una aniquilación sistemática de la cultura popular. El rock no es un testigo callado; fue una herramienta fundamental para recuperar la democracia en los años 80 y es parte de nuestra esencia nacional.
Sin embargo, internacionalmente el rock argentino sigue teniendo un peso enorme. ¿Cómo fue esa experiencia de «exportar» su música?
Afuera nos encontramos con una realidad muy distinta. El rock argentino es sumamente respetado en toda Latinoamérica y el mundo. En México, por ejemplo, todavía se mantiene la tradición de comprar el CD físico, de valorar la rigurosidad musical. Pasamos de un ambiente casi amateur aquí a compartir escenarios con bandas que giraban con Helloween o W.A.S.P. Terminábamos los shows y había mesas preparadas para firmar autógrafos, algo que acá no nos pasa. Fue como sentirnos «torazos en rodeo ajeno».
Para cerrar, ¿Cuándo podremos escuchar el álbum completo y ver a Madre Noche en vivo?
Con este último corte ya terminamos el proceso del disco y pronto anunciaremos la fecha oficial de estreno de Mundo en llamas. Tenemos invitaciones para volver a México, Venezuela y posibilidades en España e Italia. Estaremos avisando para los conciertos de presentación porque, a pesar de las dificultades, el rock de la región sigue más vivo que nunca.

