El gobierno de Javier Milei tiene razones para celebrar el dato de abril. Pero también tiene un problema que los festejos no alcanzan a tapar: el acumulado del primer cuatrimestre ya superó la proyección oficial para todo el año.
El Presupuesto 2026, aprobado en el Congreso, estimaba una inflación anual de 10,1 por ciento. En sólo cuatro meses, la suba ya llegó al 12,3 por ciento. Es decir, a mediados de mayo la meta anual ya quedó atrás en más de dos puntos.
El mercado, que raramente se equivoca en su lectura de estos procesos, proyecta un cierre de año en torno al 30 y 33 por ciento, según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central. El triple de lo que el Gobierno había prometido.
TOTO CONTENTO

Caputo fue claro en su lectura del dato: «La inflación de abril fue la menor para ese mes desde 2017, excluyendo 2020». Es un argumento válido en perspectiva histórica. Argentina viene de un 2023 con inflación superior al 200 por ciento y de un 2024 que también superó el 100 por ciento. Bajar al 30 por ciento interanual es, en ese contexto, un logro real y significativo.
El FMI lo reconoció esta semana. La vocera del organismo, Julie Kozack respaldó el programa económico y destacó que «sigue produciendo resultados importantes», mencionando la baja de la pobreza -que según el Fondo cayó por debajo del 30 por ciento, el nivel más bajo en siete años- y la mejora en la calificación crediticia soberana. La segunda revisión del acuerdo con el organismo se tratará la próxima semana, con un desembolso de 1.000 millones de dólares en juego si hay aprobación.
LA POLÍTICA
Pero el frente político complica el cuadro. Milei mencionó «intentos golpistas» en su mensaje de festejo, en referencia al contexto de denuncias de corrupción que rodea a figuras de la Casa Rosada y que generó un primer trimestre de alta tensión política.

Economistas como Marina Dal Poggetto señalaron que «la inflación no está anclada, simplemente está corriendo al 30 en vez de al 200». Y los analistas de FocusEconomics advierten que la inflación anual se mantendrá por encima del 30 por ciento este año, impulsada en parte por los elevados precios internacionales de la energía.
El sendero de desinflación existe, pero es más lento que el prometido. Y el impacto en el bolsillo de los sectores medios y bajos -especialmente en regiones como el NEA- todavía no refleja los beneficios que el Gobierno proyectaba para esta altura del año.

