Habrá clases este viernes 20 en toda la provincia. Lo que asomaba como una jornada de pupitres vacíos y puertas cerradas en el sistema educativo correntino viró drásticamente en las últimas horas hacia una tregua obligada por el rigor administrativo.
Tres de los seis gremios docentes de la provincia -Suteco, Amet y Acdp- formalizaron la suspensión de la medida de fuerza que habían ratificado apenas días atrás, desactivando un conflicto que amenazaba con paralizar el cierre de la semana escolar.
MOTIVO
El cambio de rumbo no fue casual. Responde a una pieza administrativa clave: la Resolución N° 183-0833/2026 de la Secretaría de Trabajo y Empleo de la Provincia. En dicho documento, el organismo conducido por Juan David Rajoy le recordó a los sindicatos que el tablero de juego para las protestas sociales cambió.

Invocando la Ley N° 27.802 (Ley de Modernización Laboral), el Gobierno provincial plantó bandera sobre un concepto que hoy es el centro de la disputa: la educación como servicio esencial.
EL LÍMITE DEL 75%
La advertencia oficial fue taxativa. Si bien la Provincia reconoce el derecho constitucional a la huelga, la nueva normativa impone que, en servicios considerados esenciales -como la educación Inicial, Primaria y Secundaria-, la cobertura mínima no puede ser inferior al 75 por ciento del servicio normal.

Para los gremios, esta «obligación de prestación» funciona, en la práctica, como un corsé que neutraliza el impacto de cualquier paro.
De todas formas, la Secretaría de Trabajo fue incluso más allá, advirtiendo que el incumplimiento de este esquema de guardias mínimas abriría la puerta a sanciones graves, multas económicas y la eventual declaración de ilegalidad de la medida de fuerza.
Una tregua en el expediente

Ante el riesgo de que el conflicto escalara hacia el terreno sancionatorio, los secretarios generales Fernando Ramírez (Suteco), Rufino Fernández (Amet) y José Gea (Acdp) presentaron un escrito conjunto notificando la suspensión de la «acción directa».
Aunque el malestar por la situación salarial y las condiciones laborales persiste en las bases, la estrategia sindical optó por el repliegue preventivo.
Por ahora, la batalla se traslada de las calles a los despachos, mientras las familias correntinas aseguran la continuidad pedagógica de los alumnos en un clima que, si bien es de normalidad en las aulas, sigue siendo de tensa calma en los pasillos oficiales.

