Las estafas ya no se presentan únicamente como llamados telefónicos, cuentas bancarias intervenidas o falsas promociones. En los últimos años comenzaron a aparecer modalidades que combinan redes sociales, construcción de confianza, manipulación emocional y pedidos económicos progresivos, con esquemas que muchas veces exceden el perjuicio patrimonial y avanzan sobre aspectos íntimos de las víctimas.
En Corrientes, distintos episodios recientes volvieron a poner el foco sobre este tipo de maniobras que suelen apoyarse en promesas de ayuda personal, soluciones espirituales, vínculos afectivos o situaciones de acompañamiento frente a momentos de crisis.
La reciente condena dictada por el Tribunal de Juicio de la Tercera Circunscripción Judicial, con asiento en Mercedes, expuso uno de esos mecanismos. El fallo condenó a Guillermo Nicolás Gutiérrez a 12 años de prisión por los delitos de estafa, abuso sexual con acceso carnal y coautor de extorsión, todos bajo la modalidad de delito continuado y en concurso real. En la misma causa, Rita Aurora Romero recibió una condena de cinco años de prisión como coautora del delito de extorsión y fue absuelta por el delito de estafa por insuficiencia probatoria.
Sin embargo, más allá de la resolución judicial, el expediente dejó al descubierto una dinámica que aparece con frecuencia creciente: el aprovechamiento de personas atravesadas por situaciones personales complejas para generar dependencia, obtener información sensible y luego utilizarla como herramienta de presión.
FUNCIONAMIENTO
Según la acusación que llegó a juicio, entre octubre de 2023 y enero de 2024 los imputados crearon un perfil falso de Facebook identificado como «Rosa Vidente Espiritual Estela».
A partir de allí establecieron contacto con una mujer que atravesaba una situación de vulnerabilidad emocional.
La propuesta inicial no tuvo forma de amenaza ni de exigencia inmediata. Por el contrario, se presentó como una oferta de ayuda.
De acuerdo con la investigación, quienes manejaban el perfil se mostraban como una supuesta curandera capaz de realizar «curaciones espirituales» y comenzaron a solicitar dinero para sostener esos rituales.
Con el avance del vínculo aparecieron nuevos pedidos, entre ellos el envío de imágenes y videos íntimos que, según se le indicaba a la víctima, formaban parte del supuesto tratamiento.
La causa sostiene que posteriormente ese material fue utilizado para exigir nuevas transferencias económicas bajo amenazas de difusión.
La investigación también concluyó que el principal condenado utilizó ese contexto para concretar encuentros personales bajo el argumento de realizar «limpiezas espirituales», instancia en la que ocurrieron los hechos de abuso sexual por los que finalmente fue condenado.
CONTROL
Una de las características que muestran este tipo de hechos es que el objetivo inicial no siempre aparece de forma evidente.
En muchos casos el contacto comienza con mensajes amables, respuestas rápidas, demostraciones de interés o promesas de resolver conflictos personales, familiares, sentimentales o de salud.
El pedido económico aparece después, muchas veces acompañado por explicaciones que buscan mostrar urgencia o necesidad de continuidad del proceso ofrecido.
Cuando la víctima ya entregó dinero, información privada o material sensible, el vínculo puede transformarse en una situación de presión sostenida.
El caso juzgado en Mercedes mostró precisamente esa secuencia: una relación iniciada desde una supuesta asistencia espiritual que, según tuvo por acreditado el tribunal, derivó en pedidos económicos, amenazas y delitos de mayor gravedad.
FENÓMENO QUE SE ADAPTA
Las modalidades cambian, pero la lógica suele repetirse. Antes podían aparecer bajo promesas de premios, oportunidades comerciales o gestiones administrativas falsas. Hoy también adoptan formatos más personales: perfiles que aparentan acompañamiento emocional, propuestas esotéricas, relaciones afectivas o supuestas ayudas especializadas.
Las redes sociales amplifican ese alcance porque reducen barreras de contacto y permiten construir identidades falsas con relativa facilidad.
En ese contexto, especialistas y organismos de prevención suelen insistir en que uno de los principales factores de riesgo no es la falta de información tecnológica sino la exposición emocional: momentos de angustia, necesidad económica, problemas familiares o búsqueda de soluciones rápidas.
El fallo conocido esta semana volvió a poner el tema en agenda desde un caso extremo, pero también dejó una advertencia más amplia: detrás de algunas promesas de ayuda puede existir una estrategia orientada a generar dependencia, obtener recursos económicos o acceder a información íntima para ejercer control.
La sentencia dispuso además la prisión preventiva de Gutiérrez hasta que quede firme, la continuidad del arresto domiciliario para Romero, la prohibición de contacto con la víctima y la futura incorporación del condenado al Registro de Condenados contra la Integridad Sexual una vez que la resolución quede firme.

