El pasado sábado 6, la Fundación Rewilding Argentina hizo una publicación para recordar un hito de la historia de la preservación en el mundo. Es que ese día se cumplieron ocho años del nacimiento de Aramí y Mbareté, las primeras dos cachorras nacidas en el Centro de Reintroducción, en territorio correntino tras más de 70 años de la extinción de la especie en la provincia.
«Su nacimiento marcó un antes y un después en la historia de la conservación en Argentina. Ocho años después de aquel hito, más de 50 yaguaretés viven libres en Iberá y varias camadas de cachorros ya han sido concebidas y nacidas en total libertad», celebraron los especialistas que trabajan de manera incansable por el regreso y bienestar de las especies nativas.
«Cada nuevo nacimiento es una señal de que la naturaleza puede recuperarse cuando se le da la oportunidad. El gran humedal correntino vuelve a contar con su depredador tope, una especie clave para la salud del ecosistema y para el desarrollo de economías locales basadas en el turismo de naturaleza», destacaron en su emotivo mensaje al cual acompañaron con una serie de fotografías que recordaban el momento en que el mundo conoció a las dos cachorras hijas de Tania, una ejemplar rescatada del Bioparque de Batán, y de «Chiqui», un macho proveniente del Refugio Faunístico Atinguy en Paraguay.
«Lo que comenzó con Aramí y Mbareté hoy sigue escribiendo una historia de regreso, una historia en la que el yaguareté vuelve a caminar libre por los esteros de Iberá», completaron en la publicación.
UNA LABOR
INCALCULABLE
Ya a fines de mayo, la Fundación celebró los resultados del esfuerzo de los especialistas para lograr reintroducir a la especie en el territorio correntino. «Somos la primera generación en Corrientes, después de 70 años, en coexistir con el yaguareté», remarcaron.
«Durante más de 70 años, el yaguareté estuvo ausente en Corrientes. Hoy, Iberá vuelve a compartir su territorio con una especie clave para la vida del ecosistema. Detrás de cada huella hay años de trabajo, personas comprometidas, comunidades, ciencia y naturaleza recuperando su equilibrio», describieron.
Fue tras avistar al ejemplar número 50. Un hallazgo que da cuenta del valioso trabajo que llevaron adelante a lo largo de los ocho años desde que las crías de Tania llegaron al mundo. «El registro del yaguareté número 50 nacido en libertad no es solo un número. Es la confirmación de que la restauración de la vida silvestre es posible. Y quizás también una invitación: aprender nuevamente a convivir con lo salvaje».

