El Gobierno nacional puso en marcha esta semana el plan Paraná, un operativo de seguridad que articula a las principales fuerzas federales y organismos de control con el objetivo de reforzar la vigilancia en la Hidrovía y en los pasos fluviales y terrestres del Nordeste. Corrientes es una de las provincias donde el operativo tendrá un despliegue sostenido por su posición clave en el corredor que conecta el país con Paraguay y Brasil.
El esquema funciona con un comando unificado que reúne a la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, además de organismos como Migraciones, Aduana y Arca. En la coordinación también intervienen las provincias del Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa, Santa Fe y Entre Ríos, junto con autoridades de los países limítrofes. En ese sentido, el centro operativo quedó instalado en la Isla del Cerrito, en el Chaco, en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay.
Con ese panorama, el despliegue contempla patrullajes fluviales y terrestres, vigilancia mediante radares, drones y cámaras térmicas, e inspecciones a lo largo de los 1.700 kilómetros de la Hidrovía. Incluye, además, la puesta en funcionamiento de equipamiento que permanecía inactivo desde 2018 y la intervención de unidades especiales en sectores considerados críticos.
Con esta iniciativa, el Gobierno apunta a fortalecer el control sobre una vía históricamente utilizada por redes criminales y a consolidar un esquema de vigilancia estable en la región.
«La Hidrovía no va a ser una autopista del crimen. Blindamos el corredor fluvial más importante del país. Control total y absoluto de nuestras fronteras para que ni un milímetro de territorio argentino esté bajo el poder del delito, el crimen organizado y el narcotráfico. Otro paso adelante en esta guerra sin cuartel», había señalado, por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich en X.
La implementación avanza por etapas: detección de áreas vulnerables, despliegue de recursos y seguimiento a partir de inteligencia criminal. En el tramo Norte, donde Corrientes concentra buena parte del movimiento fronterizo fluvial, se prioriza la prevención del contrabando y del «tráfico hormiga». Más al Sur, el refuerzo se focaliza en puertos y zonas de carga, con escáneres, canes detectores y monitoreo satelital.
El plan Paraná forma parte de la estrategia nacional de Fronteras Blindadas y se articula con los planes Güemes, Bandera y Guaçurarí, bajo un enfoque de cooperación interinstitucional y mayor presencia federal en territorio.
Tecnología para contener el traslado ilegal
Los recursos para enfrentar el contrabando en Corrientes se enfocan en reforzar los patrullajes fluviales y terrestres en zonas de cruces informales, sumar tecnología como radares, drones, cámaras térmicas y escáneres, y coordinar en forma directa el trabajo entre fuerzas federales, Aduana y otros organismos. El objetivo es detectar movimientos irregulares con mayor rapidez y cubrir los tramos más utilizados para el «tráfico hormiga».

