Desde la Capital y la diócesis de Goya, el Arzobispo, José Adolfo Larregain y el obispo Adolfo Canecín acompañaron a las familias en esta fecha tan significativa. Oraciones por los que están, los enfermos y el recuerdo eterno para los padres que ya partieron «a la casa del Cielo».
El Día del Padre se vive en Corrientes con esa particular mezcla de sobremesa familiar, chamamé de fondo y una profunda fe que caracteriza a la identidad del Taragüí. En este domingo tan especial, la Iglesia local no quiso estar ausente y se hizo presente a través de los pastores de la provincia, quienes hicieron llegar sus cálidos saludos, bendiciones y reflexiones orientadas a revalorizar la figura paterna en tiempos complejos.
Tanto desde la Arquidiócesis de Corrientes como desde la Diócesis de Goya, los mensajes coincidieron en un punto central: el reconocimiento a la entrega diaria de los papás y el recuerdo piadoso por aquellos que ya partieron.
Larregain: reconocimiento a la entrega diaria
En la ciudad Capital, el Arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain, aprovechó el marco de la Santa Misa celebrada en la Institución Lectorado para hacer llegar su afectuoso saludo a todos los padres de la comunidad.
A través de un mensaje institucional y litúrgico, el prelado destacó la «hermosa vocación de tantos padres en su entrega diaria», instando a las familias a valorar ese esfuerzo silencioso que sostiene los hogares correntinos. Asimismo, Larregain dedicó un párrafo especial para la memoria agradecida, pidiendo por aquellos padres «que desde el cielo siguen intercediendo por sus familias», uniendo el sentimiento de nostalgia con la esperanza de la fe cristiana.

Canecín: Un mensaje de cercanía y realidad social
Por su parte, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, eligió la cercanía de las plataformas digitales para emitir un pormenorizado y emotivo mensaje audiovisual. Con el tono llano y pastoral que lo caracteriza, Canecín buscó romper las distancias: «Quiero poder acercarme a cada uno de ustedes, mirarle a los ojos, acariciar su rostro, darle un apretón de manos, un abrazo, un beso, según la costumbre que cada uno de ustedes tenga de expresarse», inició el obispo goyano.
Haciendo una profunda analogía bíblica, el prelado definió la paternidad humana como un reflejo de lo divino en un contexto social muchas veces fragmentado. «Todo papá humano, a su manera, tiene la vocación hermosa de ser un reflejo, un destello, una epifanía, una manifestación de la paternidad de Dios frente a tanta experiencia de orfandad que se vive en el mundo», reflexionó, haciendo notar la necesidad de contención que tienen muchos niños y adultos en la actualidad.
La memoria de los ausentes y las realidades difíciles
Uno de los momentos más conmovedores del mensaje de Canecín fue cuando abrió su corazón para recordar sus propias raíces, trayendo a la memoria a su progenitor: «Quiero rezar este domingo la misa por todos los padres en su día, por aquellos que, como el mío, Pedro Hermenegildo, un 13 de enero de 1975, vivió su Pascua de este mundo al cielo».
Lejos de quedarse en la formalidad, el Obispo de Goya repasó las diversas y complejas realidades que atraviesan los hombres de su diócesis y de la provincia, pidiendo especialmente por aquellos padres que hoy sufren:
- Los ancianos y enfermos: «Por aquellos a quienes les pasaron los años, que es la ley de la vida, y hoy están enfermos, quizá solos, con dolores, con sufrimientos».
- Los privados de la libertad: «Por aquellos que quizás están en circunstancias de encarcelación, para que, conociendo a Jesús, que es la verdad, encuentren la libertad».
- Quienes luchan contra los flagelos actuales: «Por aquellos que quizás están en una situación de enfermedad, de adicciones, sea cual fuera el tipo de adicciones, y están como esclavos y maniatados por las mismas».
Finalmente, contraponiendo estas realidades con aquellos papás que tienen la dicha de estar «rodeados de amor, de cariño, de ternura, de toda la familia», monseñor Canecín cerró su alocución con una bendición extensiva para todos los hogares, bajo el amparo de la Virgen de Itatí, tierna madre de todos los correntinos. «Bien, a todos los padres, sea cual fuera la situación o circunstancia en la cual se encuentren, les doy un abrazo… ¡Feliz Día del Padre para todos los papás!», concluyó.
De este modo, la fe y la realidad social se unieron en la voz de los pastores, en un domingo donde el reconocimiento a los padres se convirtió, una vez más, en una auténtica acción de gracias en todo el territorio provincial.

