En medio de la rutina de prevención y el patrullaje preventivo, la fuerza de seguridad correntina volvió a ser protagonista de un hecho que trasciende el orden público para abrazar la vida. En una jornada que los efectivos difícilmente olvidarán, el personal de la Comisaría 14 y del Comando de Patrullas debió cambiar el protocolo de prevención del delito por el de asistencia sanitaria de urgencia para recibir a una nueva vecina de la ciudad.
El llamado de alerta
Todo comenzó en la tarde de ayer, miércoles 14 de abril, cuando el Sistema Integral de Seguridad 911 irradió una alerta roja: una mujer en avanzado trabajo de parto necesitaba asistencia inmediata en un domicilio del barrio Dr. Montaña.
La primera en llegar al lugar fue la oficial subayudante Mayra Romero, del Comando de Patrullas, quien contuvo a la madre en los primeros minutos de crisis. Poco después, se sumaron a la asistencia la sargento ayudante Lorena Fernández y el cabo Miguel Ángel Navarro, a bordo de la unidad de la Comisaría 14.


Una carrera contra el reloj
Dada la frecuencia de las contracciones, los efectivos decidieron no esperar la ambulancia y procedieron al traslado urgente hacia el Hospital Vidal. Sin embargo, la naturaleza tiene sus propios tiempos.
Al llegar a la entrada del centro asistencial, antes de que los uniformados pudieran siquiera descender a la paciente, la situación alcanzó su punto crítico. Al observar que el nacimiento era inminente —con la cabeza de la bebé ya exteriorizada—, Fernández y Navarro debieron intervenir de inmediato dentro del habitáculo del móvil policial.
«El profesionalismo no solo se demuestra en el combate al delito, sino en la capacidad de respuesta humana ante la emergencia», señalaron fuentes de la fuerza tras el exitoso procedimiento.
Final feliz en la guardia
Tras el esfuerzo y la rápida pericia de los «policías parteros», la pequeña nació en perfectas condiciones de salud. Minutos después, el personal médico del Hospital Vidal completó el proceso de corte de cordón y estabilización, confirmando que tanto la madre como la recién nacida se encuentran fuera de peligro y bajo observación.
El hecho destaca una vez más la polifuncionalidad de los efectivos correntinos quienes, más allá de sus funciones específicas, volvieron a demostrar que el uniforme no es barrera para la empatía y la vocación de servicio en los momentos donde la vida no puede esperar.

