Héctor Daniel Ortiz, un joven oriundo de la localidad correntina de Tabay, atraviesa un delicado momento de salud y lanzó un desesperado pedido solidario que ya trascendió la provincia y se extendió a todo el país.
Padece una grave afección venosa en su pierna izquierda y requiere una costosa intervención quirúrgica para tratarla. Esta condición le genera serias complicaciones circulatorias que deben ser atendidas de forma urgente para evitar daños irreversibles.
¡VAMOS, FALTA!
El costo total de la cirugía asciende a la suma de 18 millones de pesos. Gracias a la solidaridad de quienes ya han colaborado, Héctor logró reunir hasta el momento 2,5 millones de pesos. Sin embargo, aún le falta la mayor parte del monto para poder acceder al tratamiento que necesita.
Su historia trascendió las fronteras de la provincia; incluso medios nacionales difundieron su situación y su historia de vida, apelando a la solidaridad de la gente para alcanzar el objetivo.
¿CÓMO COLABORAR?
Ante la falta de recursos para cubrir el costo de la operación, familiares y amigos de Héctor han iniciado una campaña solidaria. Quienes deseen y puedan colaborar, pueden realizar su aporte a través de Mercado Pago a la cuenta a nombre de Héctor Daniel Ortiz, utilizando el alias: hector.469.moto.mp.
¡CORRIENTES
TIENE CON QUÉ!
Si hay un pueblo que resplandece por su sello de corazones solidarios, es el de Corrientes, que sin dudar no se quedará de brazos cruzados ante esta patriada que se merece con toda justicia este chico tan joven del Interior provincial, más aún si pensamos en su identidad de honda raigambre religiosa en el seguimiento de Jesús y de amor filial desbordante a la Virgencita de Itatí.
Hoy, de modo especial, los cristianos deben movilizarse en sus respectivas comunidades católicas y cultos evangélicos y realizar iniciativas para recolectar su aporte dinerario con tan inconmensurable objetivo, que Héctor pueda tener una vida normal como otros chicos de su edad.
Jesús de Nazaret, define la solidaridad como un amor compasivo y activo, basado en la «regla de oro» de tratar a los demás como uno mismo. Su enseñanza y vida se centran en el servicio, la empatía y la atención preferencial a los vulnerables, resumiéndose en el mandamiento: «Ámense los unos a los otros como yo los he amado».
Jesucristo enseña que la solidaridad va más allá de la intención; implica dar de comer, servir y cuidar a los afligidos, incluso en el propio cansancio.
Fue el mismo Cristo quien advirtió a todo bautizado cristiano de todos los tiempos que «todo lo que hicieron por uno de estos pequeños, a mí me lo han hecho», tal como dice el texto de la Sagrada Escritura en el Evangelio según San Mateo 25.40, donde Jesús enseña que servir a los necesitados, vulnerables o marginados (los «más pequeños») es equivalente a servirle directamente a Él. Acciones de amor, compasión y auxilio a los desfavorecidos son vistas como actos de adoración, adoración del corazón, donde realmente mira Dios, como creen los seguidores de Jesús de Nazaret.

