El furor por el Mundial se expande en el Centro de Educación Secundaria para Adultos (Cespa) Nº 11 de Corrientes, donde se está desarrollando un proyecto que tiene como objetivo aprender sobre todos los aspectos de algunos de los países que competirán por la Copa del Mundo.
Una estrategia pedagógica que convirtió al evento deportivo más convocante del planeta en una palanca para que decenas de estudiantes investiguen, debatan, expongan y, sobre todo, vuelvan a creer en la educación.
El Cespa Nº11 funciona en el primer piso de la Escuela Primaria del barrio Quintana, sus aulas se llenan a partir de las 18.40 y el último timbre suena a las 22.35. Allí asisten adolescentes de 14 años que ya no tienen lugar en la escuela diurna, trabajadores que llegan directamente de sus empleos a sentarse en un banco, jubilados que a los 55 o 60 años decidieron que todavía estaban a tiempo de terminar lo que la vida les había interrumpido.
«Son alumnos de 14 años que, al poder estar en primer año, ya no encuentran vacantes en el turno diurno. Por lo tanto, lo que intentamos hacer es incentivarlos y motivarlos para que sientan que realmente tienen un lugar en una institución nocturna», manifestó Silvia Estigarribia, rectora normalizadora del Cespa Nº11, en diálogo con EL LIBERTADOR.
El desafío es mantener el interés de alumnos que trabajan ocho horas antes de llegar al aula: el fútbol, y particularmente la Copa del Mundo, ofrecía esa rareza: un tema que no discrimina por generación, cultura ni condición social.
«Un solo evento internacional que no hace diferencias en cuanto a edad, a cultura, a estrato social. Todo el mundo está interesado en eso», sostuvo.
MODALIDAD
A cada curso se le asignó un país: los que forman el Grupo J -el grupo de Argentina- y siete naciones adicionales elegidas por la riqueza de sus contenidos culturales e históricos: México, Egipto, Turquía, Escocia, Paraguay, Colombia y Japón.
«Lo que vimos es la capacidad de que nosotros podamos vincular todos esos temas y abarcar con todas las materias, con todos los espacios curriculares. Desde Matemática, Lengua, Historia, Tecnología, Educación Física y Educación Artística, entre otras; todas las materias se pueden plasmar tranquilamente con este trabajo interdisciplinario», sostuvo.
Durante todo el mes, cada semana habrá dos exposiciones orales: una del curso al que le tocó el próximo rival de Argentina, y otra de un país del grupo adicional. Los alumnos presentarán la bandera, explicarán la historia del país, compartirán datos curiosos y expondrán lo que dieron en llamar «rarezas».
Antes del receso de invierno se completará el ciclo de exposiciones. El verdadero cierre llegará después: una feria con trabajos escritos, informes, objetos y presentaciones orales. La evaluación, en este caso, no es un examen en silencio sino una demostración pública de lo aprendido.
La reacción del estudiantado, según relata la rectora, superó las expectativas. Adultos que llegan al aula después de jornadas laborales extenuantes, adolescentes que cargaban con la mochila del fracaso escolar: todos encontraron en el proyecto un motivo para involucrarse.
Una mirada integral a un país a través de materias
En Matemática, se utilizan herramientas como la estadística, los gráficos, los porcentajes y el cálculo de distancias. En Biología, se abordan la alimentación, la nutrición, la biodiversidad y la adaptación humana a las condiciones climáticas del territorio. En Inglés, se trabaja con vocabulario básico, expresiones cotidianas, presentaciones y traducción, mientras que en Educación Artística se incluye la exploración de su música típica, danzas tradicionales y producción cultural. Por su parte, Educación Física se enfoca en la historia del deporte y los hábitos saludables, al tiempo que en Físico-Química se analizan los fenómenos atmosféricos, los materiales y la tecnología aplicada.

