La rehabilitación neuromotora infantil hará historia en Corrientes: los días 12 y 13 de diciembre llegará a la ciudad el primer exoesqueleto pediátrico de la Argentina, un dispositivo robótico que asiste a niños en la bipedestación y la marcha. La actividad la organiza el Centro CIR (Centro Integral de Rehabilitación), junto con la Fundación IAN, propietaria del equipo.
Se trata del único aparato de este tipo que hay en el territorio nacional. Llegó al país hace poco más de un mes y, hace unos 15 días, tuvo su primera presentación en Buenos Aires.
En declaraciones a EL LIBERTADOR, el licenciado kinesiólogo Walter Arceguet, director del Centro CIR, explicó que Corrientes será ahora una de las primeras provincias en recibirlo, y ya despertó interés más allá de la región. También lo acompañó la licenciada kinesióloga Alejandra Rodríguez coordinadora área de rehabilitación pediátrica de CIR.
QUÉ ES
El exoesqueleto es una estructura que se coloca por fuera del cuerpo del paciente y le brinda soporte a quien no puede sostenerse por sí solo. Funciona con robótica y se maneja mediante un software que analiza las condiciones de cada niño. Está pensado para personas con diagnósticos como parálisis cerebral, lesión medular, enfermedades neuromusculares o cualquier patología que afecte la marcha.
«No reemplaza la terapia de ninguna forma, ni a un terapeuta de ninguna forma, pero es un elemento más a sumar al proceso de rehabilitación», sostuvo. En los centros de referencia del mundo, explicó, el paciente hace su sesión habitual y la cierra con entre 20 y 30 minutos de uso del equipo.
En términos concretos, el dispositivo ayuda al niño a pararse y a caminar. «Le da cierta información de dónde está su cuerpo ubicado, dónde están sus articulaciones», señaló el Director. Esa información se traduce en sensaciones que el paciente muchas veces no tiene: dar un paso, cargar peso, sentirse erguido. Además, permite realizar movilizaciones activas: el equipo inicia el movimiento y el niño lo completa; si no tiene capacidad funcional para hacerlo, el dispositivo lo ejecuta por él. Esta versión se utiliza siempre con el acompañamiento del terapeuta, ya que no incluye un soporte que permita desplazarse de manera autónoma.
«La robótica, la Inteligencia Artificial, la realidad virtual, la terapia inmersiva es un hecho que llega, que está llegando y que seguramente va a ser el futuro», afirmó.
Reconoció que hoy el acceso es limitado por los costos, aunque lo consideró un obstáculo transitorio. «Hoy por ahí es medio inalcanzable por los costos que implica esto, pero no imposible. Como toda cosa nueva, cuando recién sale es carísimo, y después, a medida que salen otras posibilidades de otras empresas, de otras marcas, los costos se van abaratando», planteó. En ese sentido, remarcó que la visita permite que los profesionales de la región se mantengan «a la vanguardia de los conocimientos», y que las familias conozcan de cerca lo que viene. Para quienes deseen más información pueden comunicarse al número: 3794-692-965.
Condiciones y cómo serán las jornadas
No todos los niños podrán usar el exoesqueleto en esta instancia. Deben tener una talla comprendida entre 1,05 y 1,60 metros y reunir ciertas condiciones clínicas. Su tono muscular no puede ser demasiado alto, o debe estar controlado con medicación u otros abordajes, porque de lo contrario «empieza a competir con el software del exoesqueleto y no termina funcionando». Tampoco deben presentar acortamientos musculotendinosos ni retracciones articulares fijas, y las asimetrías entre miembros no pueden superar los tres centímetros.
El primer día comenzará con una charla introductoria dirigida a profesionales, de una hora a una hora y media de duración. Luego, cada una hora, un paciente previamente seleccionado y evaluado tendrá la posibilidad de probar el equipo. En total, entre 14 y 16 niños podrán hacerlo en los dos días. Los terapeutas que participen podrán presenciar todas las sesiones. El equipo será operado por dos kinesiólogos formados y capacitados por profesionales de Estados Unidos, que viajarán desde Buenos Aires.
Apoyo de auspiciantes, clave
para concretarlo
La actividad no estaba prevista en el calendario de formación del CIR, que se planifica a comienzos de año. «Esta actividad nos salió de la galera», contó Arceguet, y explicó que fue posible por el vínculo con la Presidenta de la fundación y con uno de los kinesiólogos que llegarán. Aunque la Fundación IAN compró el aparato, trasladarlo a cada provincia implica costos de seguro, transporte, honorarios, hotel y pasajes de los profesionales.
Por eso, el centro convoca a comercios y empresas a sumarse como patrocinadores. «No queremos perder la posibilidad de adquirir conocimientos de avanzada», subrayó el Director, y recordó que se trata del primer exoesqueleto que llega al país y de la primera vez que visita Corrientes.

