La Escuela N° 956 Medalla Milagrosa sufrió un nuevo hecho de robo y vandalismo, a inicios de la semana, durante la madrugada. Los delincuentes ingresaron al establecimiento, provocaron daños en distintos sectores y se llevaron golosinas, obsequios y otros elementos que los docentes habían preparado para los estudiantes.
El episodio no se limitó al robo. Los autores también forzaron puertas, violentaron cerraduras y candados de los armarios de seis de las 19 aulas de la institución. Además, defecaron dentro de los salones, una situación que obligó a realizar tareas de limpieza y reacondicionamiento antes del regreso de los alumnos.
Según relató la vicedirectora de la escuela, Karina Hidalgo, en diálogo con una radio local, los delincuentes lograron ingresar al edificio aprovechando un pequeño espacio que dejaba una de las rejas. Una vez en el interior, recorrieron los pasillos y accedieron a distintos sectores del establecimiento.
Entre los elementos sustraídos se encontraban las golosinas y los obsequios que las docentes habían preparado para el Día del Niño, además de materiales destinados a las actividades por el Día de la Familia.
«Son cosas que tienen mucho valor para las docentes, que trabajan mucho para tener un obsequio para el Día del Niño. Lo que se llevaron fueron las golosinas, los obsequios y elementos que se estaban preparando para el Día de la Familia», expresó Hidalgo.
A los objetos robados se sumaron los daños ocasionados durante el ingreso y la recorrida por las aulas. Las puertas fueron forzadas, los armarios quedaron con sus cerraduras y candados violentados y parte del mobiliario resultó dañado.
Pero uno de los aspectos que más afectó al personal de la escuela fue el estado en que quedaron algunos de los salones. Los delincuentes defecaron dentro de las aulas, dejando los espacios en condiciones que hicieron necesaria una intervención de higiene antes de que pudieran ser utilizados nuevamente.



UN PROBLEMA QUE SE REPITE
El caso de la Escuela N° 956 vuelve a poner sobre la mesa una situación que excede a esta institución: los ingresos, robos y actos de vandalismo en establecimientos educativos se han convertido en hechos que se repiten y que terminan afectando el funcionamiento de las escuelas.
En cada episodio no solamente desaparecen elementos de valor o materiales utilizados diariamente. También quedan puertas, cerraduras, armarios y mobiliario que deben ser reparados o reemplazados, mientras que las instituciones deben reorganizar sus actividades para poder continuar con las clases.
En este caso, además, fueron seis las aulas afectadas. Las actividades previstas para esos espacios debieron ser reprogramadas y el personal tuvo que esperar la finalización de las pericias policiales para comenzar con las tareas de limpieza y reacondicionamiento.
La situación tiene además una particularidad: parte de lo sustraído no era material destinado a la administración de la escuela, sino donaciones y obsequios que los propios docentes habían reunido y preparado para los alumnos.
El hecho ocurrido en la Medalla Milagrosa vuelve así a mostrar cómo un ingreso durante la madrugada puede extender sus consecuencias más allá del momento del robo. La escuela debe afrontar los daños, recuperar los espacios afectados y reorganizar las actividades, mientras docentes y estudiantes terminan siendo quienes padecen las consecuencias de un episodio que se suma a una problemática que se repite.
Salones que no estaban en condiciones
El impacto higiénico fue uno de los aspectos que más afectó al personal de la escuela, debido a que los delincuentes defecaron dentro de las aulas. Esta situación dejó los salones en condiciones totalmente insalubres, obligando a realizar tareas de limpieza y reacondicionamiento profundo antes de que los alumnos pudieran volver a utilizarlos.
