En una demostración de profunda devoción, dos peregrinos protagonizaron una de las travesías religiosas más impactantes de los últimos tiempos, uniendo los dos santuarios más emblemáticos de la Argentina.
La travesía, que se extendió por seis jornadas, tuvo su punto de partida el pasado viernes a los pies de la Basílica de Nuestra Señora de Itatí. Con el objetivo de recorrer una distancia cercana a los mil kilómetros, los caminantes debieron apelar a una disciplina inquebrantable para superar el desgaste físico natural de semejante desafío. Según trascendió, fue la fe el motor principal que les permitió sostener el ritmo de marcha durante casi una semana de camino ininterrumpido.
El esfuerzo alcanzó su punto culminante al arribar al santuario nacional, donde los peregrinos fueron recibidos por la Imagen de María de Luján y la Peregrina de Itatí.


Hacia el final de la liturgia, en uno de los pasajes más sentidos de la jornada, el sacerdote celebrante presentó formalmente a los dos peregrinos ante la asamblea de fieles. En su discurso, el párroco valoró el sacrificio físico realizado y destacó el testimonio de fe que ambos brindaron a la comunidad tras completar el extenso recorrido que unió Corrientes con la provincia de Buenos Aires.
Con Noticias Itateñas
