Por Noelia Irene Barrios
EL LIBERTADOR
El pasado 28 de junio se celebró el Día Mundial del Árbol. La fecha, instaurada en 1971 por el Congreso Forestal Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, impulsa la reflexión sobre el valor de estos seres vivos para la salud del ambiente y la vida en todas sus formas. Es en este sentido que se debe mencionar su importancia para el desarrollo social y cultural como símbolos del patrimonio natural e histórico de las comunidades. Y, si de historia se trata, en Corrientes existen al menos tres ejemplares que no pueden dejar de nombrarse. Se trata del Gomero del parque Mitre y el recordado «Grande» del Laguna Seca, en la Capital; y, el de la Yerba Mate, en la ciudad de Goya.
UN ÍCONO
Sobre el último, si bien la comunidad goyana lo conoce como «El árbol de la Yerba Mate» y, aunque no hay coincidencia sobre su especie particular, se sabe que es un ejemplar de Ficus. Este gigante se encuentra en la plaza Mitre, principal paseo del centro de Goya y la historia señala fue plantado en 1912 por el médico veterinario Luis Bonifacio Gutiérrez, quien lo habría traído desde el Paraguay.
De acuerdo con las últimas mediciones de vecinos locales, el diámetro de su copa alcanza los 35 metros y la altura ronda los 7 metros. En el 2012, celebrando su centenario, la Dirección Municipal de Cultura, y el espacio de Arte Galería Jacarandá, inauguraron la escultura «Testigo urbano», de la artista plástica Teresita González Ocantos. En ese entonces, fuentes comunales explicaron que fue una manera de rendirle homenaje a uno de los íconos más importantes de la ciudad, «que con sus 100 años de silencioso testimonio histórico, representa el transcurrir de un siglo que ensambla tres generaciones de goyanos».
HOMENAJE
En el caso de la Capital, el árbol emblemático por excelencia es el Gomero de la India que está en el parque Mitre. También, con más de 100 años, se trata de uno de los elementos más representativos del paisaje local y tiene varios motivos. Para empezar, por mucho tiempo se consideró como el único Ficus benghalensis que había en el continente. También porque fue plantado en 1915 por referentes de la Sociedad Forestal Argentina como un homenaje al 50º aniversario de la Batalla de la Batería, durante la Guerra de la Triple Alianza.
El 29 de agosto del 2019, el Concejo Deliberante lo declaró «Árbol Histórico de la Ciudad». Entre los fundamentos, la ordenanza explica que así «se estaría reconociendo el inmenso valor cultural, patrimonial e histórico de este árbol que acompaña a los correntinos desde hace más de 100 años». Por su historia, su imponente imagen y su ubicación estratégica, hoy está incluido en itinerario de visitas guiadas de la Capital.
PÉRDIDA
También en la Capital, hasta solo un par de años, se alzaba otro ejemplar que fue el más antiguo de que hubo registro en la provincia. Lo conocían como «El árbol grande del Laguna Seca», por su ubicación en la actual esquina de las calles Larrea y Las Piedras. El Archivo General de la Nación conserva una imagen de este imponente Ficus que data de 1911 y ya entonces lo llamaron «Monstruo Vegetal».
Fue una referencia para toda esa zona de la ciudad, declarado en 1995 Monumento Natural. Los vecinos lamentaron su pérdida a causa de dos grandes incendios que sufrió. El primero, en el 2014, del que se logró recuperar; y, el segundo, en el 2020 con el cual se perdió para siempre este símbolo identitario local. Se estima que tenía cerca de 200 años.
Tres historias que son y fueron una muestra la conexión entre la comunidad correntina con estos seres vivos, reconocidos y respetados como patrimonio natural y cultural.





