Todo empezó con un monito viral y el recuerdo de una sobrina internada. Adriana Rojas, artesana correntina especializada en amigurumis -muñecos tejidos a crochet- impulsó una campaña solidaria que logró reunir 115 muñequitos para los niños internados en el hospital pediátrico de Corrientes. La entrega se realizó el pasado 5 de mayo y dejó imágenes que difícilmente se olvidan.
En diálogo con EL LIBERTADOR, Adriana explicó cómo nació la idea: «Yo quería que ese monito sea algo más representativo para algunas personas. Se me ocurrió hacerlos para los chicos del hospital pediátrico para que tengan un muñequito de apego y que sea su compañero todos los días, como están ahí internados, son situaciones difíciles».
La iniciativa nació de una experiencia muy personal y cuando meses después se viralizó el llamado monito Punch, Adriana encontró la forma de transformar ese recuerdo en algo concreto: «Dije, voy a hacer un monito, pero quiero que sea algo más. Y ahí dije: ‘lo hago para los chicos del pediátrico, que tengan un compañerito'».
AGUJAS Y
CORAZONES
Adriana diseñó el patrón del monito -de entre 20 y 24 centímetros, con ojitos de seguridad- y comenzó a sumar voluntarias a través de las redes sociales. La respuesta superó todas sus expectativas.
«Armé todo un grupo, como una comunidad, de todas las personas que se iban sumando, también las que donaban material. Se fueron enterando por las redes y ahí se iban sumando. Les pasaba todo el patrón que había hecho y tejían en sus casas», señaló.
También llegaron donaciones de lana desde distintos puntos del país: Misiones, Resistencia y otras localidades. El local Como ovillo al Dedo fue uno de los primeros en apoyar la iniciativa, cediendo el espacio para grabar videos de difusión y facilitando materiales a precio especial para quienes quisieran participar.
A medida que se acercaba la fecha de entrega, las voluntarias se reunieron en el taller de Lily Pasi, donde las alumnas -muchas de ellas sin experiencia previa en amigurumis- se animaron igual. «Le gustó para poder hacer los monitos. Nos juntamos un jueves, tejimos un par de monitos. Ya estábamos muy sobre la fecha, pero ahí estuvimos», cuenta Adriana con una sonrisa en la voz. El resultado final: 115 monitos listos para encontrar dueño.
Adriana gestionó el ingreso directamente con las autoridades del hospital desde el inicio de la campaña. Llevó su proyecto completo, explicó la propuesta y obtuvo la autorización de la directora con un grupo reducido, siguiendo los protocolos de la institución.
Los monitos llegaron a sala 1, sala 2, oncología y hospital de día. A los niños que se encontraban en aislamiento, les entregaron los muñecos a través de sus padres.
«Fue un momento de alegría, de felicidad. Se les veía en sus caritas, y por cómo abrazaban a los muñequitos. Yo me sentía emocionada al verlos con esa emoción. Y el agradecimiento de los papás, de los doctores, de las doctoras… todos muy contentos», describió.
Cada monito llegó con su pequeño sello personal: algunas tejedoras bordaron los ojitos, otras los adornaron con detalles propios. Adriana decidió no ponerles nombre a ninguno. «Por ahí si los chicos le querían poner su nombre, que lo hagan», explicó. Una decisión que, en su sencillez, dice mucho sobre el espíritu de toda la campaña.
EL PRÓXIMO
Adriana ya tiene en mente una nueva campaña, esta vez orientada a los bebés del hospital Vidal. La fecha todavía no está definida, pero la convocatoria se abre desde ahora para quienes quieran sumarse a tejer o donar materiales. Quien quiera ser parte puede seguir a Adriana Rojas en Instagram como @adri_crochet.

