Tras el crecimiento exponencial del rodeo bubalino en el NEA, investigadores de la UNNE analizan el rendimiento de las razas Murrah y Mediterránea en campos de Corrientes. El estudio busca determinar cómo influyen la genética y el historial de partos en la calidad de la leche, insumo clave para la industria quesera por su alto valor en grasas y proteínas.
En el mapa productivo del Litoral, el búfalo dejó de ser hace tiempo una «curiosidad» de los esteros para convertirse en una pieza clave de la economía regional. Sin embargo, el crecimiento del rodeo —que en Argentina aumentó un 68,4% entre 2013 y 2020— demanda hoy algo más que adaptación al barro: demanda datos científicos precisos para transformar la rusticidad en rentabilidad.
Bajo esta premisa, una investigación liderada desde la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) busca echar luz sobre un área todavía poco explorada en el país: ¿cuál es la raza que mejor produce en nuestro suelo y cómo influye la experiencia materna del animal en la calidad del «oro blanco» bubalino?
CIENCIA LOCAL
CON IMPACTO
EN EL CORRAL
El médico veterinario Joaquín Oscar Carrillo del Pino, becario de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la universidad, encabeza el estudio titulado «Efecto de la raza y el número de pariciones sobre la producción y calidad de leche de búfalas en sistemas de cría de Corrientes». Bajo la dirección de la reconocida doctora Gladis Rebak, el trabajo se propone responder a las dudas que hoy tiene el productor en la manga: ¿conviene invertir en la raza Mediterránea o en la Murrah? ¿En qué momento de la vida del animal se alcanza el pico de sólidos totales?
La investigación no se queda en los libros. El trabajo de campo se desarrolla en el establecimiento CIAB-sas, en Paso Florentín (Departamento General Paz). Allí, en el corazón del sistema de cría correntino, se analizan 40 ejemplares bajo condiciones de manejo estrictamente controladas.
UN LABORATORIO
EN LOS ESTEROS
El estudio compara dos de las razas más emblemáticas del mundo:
Murrah: de origen indio, famosa por rendimientos que en su tierra natal alcanzan los 2.300 kilogramos de leche por lactancia.
Mediterránea: el emblema de la industria italiana, seleccionada por siglos para la elaboración de la mozzarella auténtica.
«Buscamos determinar no solo cuántos litros da cada una por día, sino la persistencia de esa lactancia y, fundamentalmente, su higiene y composición centesimal», explican desde el equipo de investigación. No es un dato menor: la leche de búfala es un concentrado de energía, con mayor tenor graso y proteico que la vacuna, lo que la hace sumamente atractiva para la industria de quesos duros y hilados.
EL FACTOR
«PARICIÓN»
Uno de los aportes más innovadores de Carrillo del Pino es el análisis según el historial de partos. El estudio divide a las búfalas en primíparas, secundíparas y multíparas. La hipótesis, que será contrastada con análisis en el Laboratorio de Tecnología de los Alimentos, es que el número de pariciones modifica significativamente el volumen y la riqueza de la leche.
Saber cuándo un animal llega a su madurez productiva permitirá a los productores del NEA planificar sus rodeos con una precisión quirúrgica, decidiendo qué hembras descartar y cuáles priorizar para la venta de leche o la elaboración de derivados.
SOSTENIBILIDAD
Y FUTURO
Este proyecto se alinea con la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que ve en la diversificación de especies una estrategia vital ante el cambio climático. En Corrientes, donde los campos inundables son todo un desafío para la cría del vacuno tradicional, la bubalinocultura se presenta como una alternativa sostenible.

