Una investigación de cuatro meses que siguió el rastro de una organización narcocriminal desde sus proveedores hasta sus puntos de venta terminó este jueves con siete allanamientos simultáneos en la ciudad de Corrientes, 37 kilos de cocaína incautados y dos mujeres detenidas. Una de ellas, según confirmaron fuentes vinculadas a la causa, sería una oficial subayudante de la Policía de Corrientes.
El operativo estuvo a cargo de la División Unidad Operativa Federal Corrientes de la Policía Federal y fue dirigido judicialmente por el Área de Investigaciones y Litigios de Casos Complejos de la Unidad Fiscal de Corrientes.
Cómo operaba la banda
Los investigadores no llegaron a la organización de un día para el otro. Durante meses desplegaron vigilancias, seguimientos y escuchas telefónicas que les permitieron trazar un mapa completo del negocio: cómo se adquiría la droga, por qué vías llegaba a Corrientes, dónde se almacenaba, cómo se fraccionaba y a través de qué canales se distribuía en la ciudad. Con ese panorama armado, el juzgado interviniente dio luz verde a los allanamientos.

En los distintos domicilios allanados encontraron, además de los 37,226 kilogramos de cocaína, dinero en efectivo en pesos y moneda extranjera, municiones, balanzas de precisión, celulares, una notebook, un Posnet y vehículos utilizados por la red.
El tiburón como marca
El dato que más llamó la atención fue el sello que llevaban los panes de cocaína: un logotipo con la figura de un tiburón. Para los investigadores, esa marca no es un detalle menor. Apuntan a que se trata de la señal de identidad de una nueva organización que estaba buscando consolidar su presencia en el Litoral argentino y diferenciarse de otras bandas que ya operan en la región.

