El Nordeste argentino cerró julio con una inflación mensual del 2 por ciento, en línea con el promedio nacional de 2,1 por ciento, según el informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Sin embargo, la foto acumulada del año sigue siendo la más preocupante del país: el NEA lleva un 22,3 por ciento de inflación desde diciembre de 2025, el registro más alto entre las seis regiones relevadas y casi tres puntos por encima del 19,3 por ciento nacional.
Los alimentos volvieron al centro de la escena
Según el propio resumen ejecutivo del Indec, en el NEA —al igual que en GBA, Noroeste, Pampeana y Patagonia— la división con mayor incidencia en la variación mensual fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, impulsada por aumentos en verduras, productos lácteos y pan y cereales. El rubro subió 1,5 por ciento en el mes en la región, con las verduras trepando un 6,7 por ciento y los lácteos un 1,7 por ciento.
El peso estructural de los alimentos en la canasta del NEA sigue siendo el factor más determinante: el 35,3 por ciento del gasto de los hogares de la región se destina a comida y bebida, proporción que prácticamente no tiene equivalente en el resto del país. En términos acumulados desde diciembre, los alimentos subieron 23,2 por ciento en el NEA, con las carnes y derivados acumulando un 25,2 por ciento y las verduras un 54,5 por ciento.
Vivienda y energía: la brecha más grande del país
El capítulo que más separa al NEA del resto es Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que subió 3,9 por ciento en julio en la región —casi el doble que en el GBA, donde registró 1,5 por ciento— y acumula desde diciembre un 51,7 por ciento, frente al 27,9 por ciento nacional. En la comparación interanual el número es contundente: 72,8 por ciento en el NEA contra 48,9 por ciento nacional.
Dentro de ese capítulo, la electricidad, el gas y otros combustibles del hogar acumulan un 66,8 por ciento de suba interanual en el NEA, el dato más alto de todas las regiones. Los alquileres, por su parte, registran un 68,2 por ciento de incremento en los últimos doce meses, también entre los más elevados del país.
Los precios Regulados en conjunto —tarifas, transporte público, combustibles, prepagas— acumulan en el NEA un 36 por ciento desde diciembre de 2025, frente al 25,7 por ciento nacional. Es la brecha más amplia que muestra cualquier categoría entre la región y el promedio del país.
Educación: el dato llamativo de julio
Un número que se destaca en el NEA este mes es la suba del 7,5 por ciento en Educación, la más alta de todas las regiones y muy por encima del 1,9 por ciento nacional. Ese incremento puntual eleva el acumulado de Educación en el NEA a 41,1 por ciento en lo que va del año, el segundo registro más alto de la región después de vivienda y energía.
La acumulación interanual: el NEA sigue primero
Con el dato de julio, el NEA acumula una inflación interanual del 36,9 por ciento, la cifra más elevada entre todas las regiones y por encima del 33,8 por ciento nacional. Los servicios trepan en el NEA a un 49,4 por ciento interanual, también el mayor del país, lo que refleja que el ajuste en tarifas y prestaciones reguladas avanzó en esta región a un ritmo significativamente superior al promedio argentino.
Precios concretos del bolsillo en el NEA
Según los precios promedio publicados por el Indec para julio, el kilo de carne picada común se comercializaba en el NEA a 10.954 pesos, el pollo entero a 4.630 pesos el kilo, el litro de leche a 2.132 pesos y la docena de huevos a 3.361 pesos. El kilo de pan francés cuesta 2.521 pesos, el valor más bajo entre todas las regiones. La papa, en cambio, trepó a 1.686 pesos el kilo, reflejando la presión estacional sobre las verduras que atraviesa todo el país.
El patrón se repite
Julio confirma la tendencia que viene mostrando el NEA mes a mes en 2026: una inflación mensual que oscila en torno al promedio nacional pero una acumulación que lo supera de manera sistemática, traccionada por la energía, los alimentos y los precios regulados. La dependencia del gas en garrafa, la baja cobertura de red de gas natural, el peso desproporcionado de los alimentos en la canasta y la menor capacidad de negociación de la región en políticas tarifarias explican por qué cada ciclo de ajuste de precios golpea con más fuerza en el norte del país.

