El flagelo del abigeato en la costa del río Uruguay forzó un movimiento táctico sin precedentes en la región. Las autoridades de seguridad de Argentina y Brasil decidieron dejar de lado la burocracia para avanzar en un esquema de acción directa y coordinada sobre el territorio, con el foco puesto en desarticular las bandas que cruzan la frontera para atacar los campos correntinos, especialmente en la zona de Santo Tomé y Alvear.
PRESENCIAS
El cónclave, desarrollado en el edificio de la Prefectura Naval Argentina con asiento en Santo Tomé, sentó en la misma mesa a los responsables de custodiar ambos márgenes del río. Por el lado correntino, el diseño del operativo estuvo a cargo del director general de Seguridad Rural y Ecológica, el comisario general Gerardo Torres, junto al jefe de la Unidad Especial local, el comisario mayor José María Borone.
La representación brasileña llegó con directivas claras para aportar inteligencia y capacidad operativa desde el otro lado del charco. La comitiva estuvo encabezada por la cúpula del 48° Batallón de la Policía Militar de São Borja, a través de su comandante, el teniente coronel Rogério Armando Bueno Hoffmann Filho, acompañado por el primer teniente Laurindo Adão Gibicoski de Souza, jefe de la Fuerza Táctica.
El dispositivo de seguridad se completó con el despliegue fluvial de la Prefectura, representado por el prefecto de Zona Alto Uruguay, José Alarcón Torres, el jefe de la delegación Santo Tomé, Rubén Antonio Nievas Chocobar, y el titular de la base Alvear, Luis Gabriel May Corrales.
INFORMACIONES
CLAVE
El diagnóstico compartido por los uniformados fue contundente y apuntó directamente a la característica transfronteriza del delito. Los delincuentes aprovechan la permeabilidad del Uruguay para golpear en las estancias y esfumarse hacia el territorio vecino.
Frente a este escenario, la respuesta acordada establece un cerrojo de tres niveles. La Policía Rural apretará las marcas sobre el territorio provincial, la Prefectura intensificará el patrullaje en la frontera fluvial y las fuerzas de Rio Grande do Sul activarán los resortes necesarios para neutralizar la comercialización y el movimiento del otro lado de la frontera.
PROPUESTA
CORRENTINA
Para materializar esta estrategia, el comisario general Torres puso sobre la mesa la totalidad de los recursos humanos y tecnológicos de su división. La clave del éxito radicará en la velocidad del intercambio de información entre las agencias. El objetivo común que resonó en los pasillos de la Prefectura es claro y directo, buscando garantizar que el río Uruguay deje de ser una autopista libre de peaje para quienes viven del esfuerzo de los productores rurales correntinos.
Ituzaingó y el malestar con Monteoliva
Hace apenas unos días, la localidad de Ituzaingó fue escenario de una reunión binacional que mostró el compromiso por custodiar la ribera limítrofe contra las andanzas de los cuatreros paraguayos. Este encuentro además puso sobre la mesa otra cuestión macro que es vital a la hora de accionar dispositivos efectivos contra el delito del abigeato.
Los ganaderos de la región, hastiados de contabilizar pérdidas millonarias, dejaron trascender un profundo cuestionamiento hacia la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva. El malestar latente de los ruralistas radica en la percepción de que la cartera nacional diseña políticas de escritorio, desconectadas de la cruenta realidad que se vive en las fronteras calientes del Interior.
El cónclave de Ituzaingó funcionó como una caja de resonancia del hartazgo del campo. Los productores exigen respuestas inmediatas y apuntan a la falta de apoyo logístico contundente desde el nivel central para blindar los campos.
El contraste es evidente y las bases rurales ya no ocultan su decepción frente a una gestión nacional de seguridad que, a sus ojos, brilla por su ausencia en el barro de las estancias correntinas.

