En muchos locales comerciales correntinos, comprar una moto se resolvió en apenas unos minutos: el vendedor solicita el número del DNI, realiza una consulta rápida para saber si la persona interesada figuraba en el Veraz o arrastraba alguna deuda pendiente, y con el visto bueno, arma un plan de cuotas a medida del bolsillo del comprador.
Para concretar la adquisición no se requiere garante, ni recibo de sueldo, ni trámite bancario de por medio.
Esa sencillez explica buena parte de un fenómeno que salta a la vista en cualquier esquina de la ciudad: cada vez circulan más motos. El crédito fácil, sumado al costo de otros medios de transporte, empujó a buena parte de los trabajadores a optar por dos ruedas propias.
A modo de ejemplo se puede citar la oferta de un local ubicado por Junín: con un sueldo de poco más de 450.000 pesos, una persona puede acceder hoy a una Mondial 110 cc Max, valuada en 1.765.000 pesos, eligiendo entre distintos plazos de financiación.
En 9 cuotas, el pago mensual asciende a 326.180,43 pesos. Extendiendo el plan a 12 cuotas, el valor baja a 275.668,14 pesos. A 15 cuotas, cada pago queda en 243.961,48 pesos; a 18, en 223.371,63 pesos; y quien prefiera estirar el compromiso a 24 meses paga 197.678,82 pesos por mes.
Cuanto más se extiende el plazo, más liviana resulta la cuota para un bolsillo ajustado, y ahí está la clave de por qué tantas familias terminan optando por esta vía antes que por un crédito bancario tradicional, mucho más exigente en cuanto a documentación y garantías.
COSTOS
Para salir a circular de manera legal hace falta un combo de trámites y gastos que muchos compradores postergan o directamente ignoran: la documentación del vehículo en regla, el seguro vigente y el carnet de conducir correspondiente.
A esa lista se suma el gasto cotidiano de mantenerla andando. Cargar el tanque cuesta hoy 7.000 pesos, y con un uso moderado, ese combustible alcanza para moverse durante toda una semana.
Beneficio al bolsillo: de la necesidad de moverse a la compra en cuotas
Para un empleado de comercio, la jornada laboral suele implicar cuatro viajes diarios en transporte público: ida y vuelta a su turno, más los desplazamientos intermedios que exige el trabajo. Con la tarifa plana en 1.890 pesos el boleto, esa rutina tiene un costo que se siente en el bolsillo mes a mes.
Por día, el gasto en pasajes llega a 7.560 pesos. En una semana de lunes a sábado, la cifra trepa a 45.360 pesos. Proyectado a un mes completo, el desembolso asciende a 181.440 pesos.
La comparación resulta casi inevitable: pagando 197.678,82 pesos en la cuota más baja del plan a 24 meses, ese mismo trabajador ya se está quedando con una moto propia por un valor apenas superior a lo que gasta mensualmente en boleto.
Al cabo de dos años, termina de pagar las cuotas de la moto y sólo debe ocuparse los gastos del combustible y seguro. Es la ecuación que, calculadora en mano, termina inclinando la balanza hacia el rodado propio, aunque eso signifique sumar después el seguro, la documentación y el combustible que el colectivo no exige.

