La fisonomía productiva de la costa del río Uruguay se prepara para dar un salto tecnológico sin precedentes. La firma Zozzoli SA avanza a paso firme en la etapa final de instalación de su nuevo complejo industrial maderero en esta localidad, un megaproyecto diseñado desde sus cimientos para abastecer a los mercados internacionales más exigentes y consolidarse como un referente de innovación en el procesamiento forestal de la región.
Durante una recorrida oficial por las instalaciones, encabezada por el intendente Augusto Suaid, el titular de la firma, Daniel Zozzoli destacó la integralidad del proceso productivo que albergará la planta, el cual abarcará desde el aserrado y secado hasta el cepillado y la manufactura de componentes finales de alto valor agregado.
“Estamos ansiosos por comenzar a rodar y ver el funcionamiento de todas las máquinas. Estamos instalando la última tecnología disponible en el mundo y estoy seguro de que esta será una de las plantas más modernas de Sudamérica”, afirmó el empresario a Digital Santo Tomé.
SINCRONIZACIÓN INTERNACIONAL Y CAPACITACIÓN

El despliegue de infraestructura que se observa en el predio cuenta con el soporte de técnicos especializados provenientes de Alemania, Italia y Brasil, encargados de la calibración, instalación y sincronización de los equipos de alta complejidad.
Según el cronograma trazado, el montaje concluirá a fines de agosto, dando paso en septiembre a un período de 30 días destinado a pruebas operativas y a la capacitación intensiva del personal técnico.
La inserción de mano de obra local es una prioridad estratégica para la compañía, que ya inició incorporaciones graduales. En ese marco de formación, cuatro operarios santotomeños viajaron recientemente a Brasil para capacitarse en una planta de características similares, adquiriendo destrezas clave para operar la línea de corte automatizada que funcionará en la provincia.
Con el aserradero operando a pleno en doble turno, el complejo tendrá capacidad para procesar unas 500 toneladas diarias de rollizos, un volumen de alto impacto para la economía regional.
El equipamiento del complejo refleja un estándar global: el 90 por ciento de la maquinaria pesada proviene de Alemania, complementada con tecnología italiana, calderas brasileñas y secaderos de diseño internacional provistos por una firma especializada de Buenos Aires.
El proyecto, que comenzó a gestarse en 2019 con una obra civil que demandó tres años de ejecución, se encuentra hoy en la antesala de su histórica puesta en marcha.
Estabilidad y atracción de capitales

La concreción de esta inversión millonaria en Santo Tomé pone de relieve el perfil de gestión institucional consolidado por el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés. El Gobierno provincial viene sosteniendo una política enfocada en ofrecer previsibilidad jurídica, desarrollo de infraestructura logística y estímulos fiscales para el sector privado.
En un territorio con un potencial forestal inagotable, la articulación entre el Municipio santotomeño y la Provincia funcionó como el imán definitivo para el grupo inversor. Originalmente, la firma proyectaba una planta de menor escala destinada al autoabastecimiento de su fábrica de colchones en Chaco; sin embargo, la receptividad institucional, las ventajas comparativas de la zona y el acompañamiento técnico estatal terminaron de transformar una iniciativa de nicho en un gigante exportador.
La coyuntura nacional
El alumbramiento de este gigante maderero coincide con un punto de inflexión macroeconómico bajo la administración nacional de Javier Milei. La política económica de la Casa Rosada, fuertemente orientada a la desregulación de los mercados, la simplificación del comercio exterior y la búsqueda de estabilidad monetaria, genera un marco propicio para proyectos de esta naturaleza, cuyo horizonte comercial está enfocado al 100 por ciento en la exportación hacia plazas competitivas como Brasil, Estados Unidos y Europa.
No obstante, el nuevo paradigma nacional también plantea desafíos de gestión. Ante el freno de los giros federales para infraestructura básica, la estrategia de Corrientes bajo el liderazgo de Valdés se apoya en blindar los esquemas de inversión privada y potenciar los recursos locales propios. De este modo, la planta de Zozzoli -en Santo Tomé- se convierte en un caso testigo de cómo el “Interior productivo” busca traccionar el desarrollo económico genuino, apoyándose en la tecnificación global y la estabilidad institucional regional.

