El presente de Boca Unidos terminó por devorarse otro proyecto. En las últimas horas, la comisión directiva del club correntino oficializó lo que ya era un secreto a voces en los pasillos del predio rutero: Lucas Batistuta dejó su cargo como director técnico del plantel profesional.

Según explicaron desde la institución de la ribera capitalina, a través de un comunicado oficial, la salida se dio bajo la elegante figura del «común acuerdo». La decisión maduró tras una profunda evaluación del presente futbolístico de un equipo que venía golpeado y que no lograba colmar las expectativas ni los objetivos trazados al inicio de la temporada.
«Desde la institución agradecemos a Lucas y a todo su cuerpo técnico por el compromiso, la dedicación y los servicios prestados durante su etapa al frente del club», expresaron formalmente desde las redes del Aurirrojo, cerrando el mensaje con los protocolares deseos de éxito para los próximos desafíos profesionales del DT saliente.
EL PESO DE LA HISTORIA Y UN PRESENTE ESQUIVO
Para entender la salida de Batistuta hay que mirar el retrovisor. Boca Unidos es un club con infraestructura de Primera División que supo codearse con los grandes en la vieja B Nacional -cómo olvidar aquella victoria ante el River de Almeyda en 201-, pero que hoy se encuentra atrapado en el barro del Torneo Federal A.

La urgencia por recuperar el protagonismo perdido y pelear por el regreso a la Primera Nacional ejerce una presión asfixiante. El ciclo de Batistuta comenzó con la ilusión de imprimirle al equipo una impronta competitiva y moderna, pero la irregularidad, la falta de gol y algunos puntos clave dejados en el camino terminaron socavando la confianza de la dirigencia y de la hinchada.
¿Y AHORA QUÉ?
La salida del entrenador se produce en pleno desarrollo de la competencia oficial, lo que deja al club en una situación incómoda y con escaso margen de maniobra. En Corrientes ya se encendieron los teléfonos y la mesa chica de la dirigencia trabaja contrarreloj para definir un interinato para los próximos días, mientras se analiza la carpeta de candidatos para suceder al cordobés.
Boca Unidos necesita un golpe de timón urgente. La materia prima está, la localía en el Leoncio Benítez siempre es un factor a favor, pero falta el fútbol y, sobre todo, los resultados. La era Batistuta ya es historia; ahora empieza la carrera más difícil: encontrar al hombre que devuelva la mística ganadora a Corrientes.

