La diputada provincial del Partido Justicialista, Ana María Marlene Marlén Gauna, entrevistada por EL LIBERTADOR, calificó como «catastrófica» a la situación social y económica de la Argentina, advirtiendo que las políticas implementadas en los últimos dos años han impactado drásticamente en la calidad de vida de las familias.
La legisladora alertó que las dificultades para afrontar gastos básicos como servicios, alimentos y combustibles son crecientes. Asimismo, sostuvo que existe un deterioro generalizado de la economía doméstica, acompañado por un aumento del endeudamiento y una pérdida del poder adquisitivo.
Gauna advirtió que el impacto de las medidas nacionales en la provincia de Corrientes se agrava por la dependencia estructural de los recursos coparticipables, y alertó que esta situación sigue limitando la capacidad de gestión de municipios y del propio Gobierno provincial.
Así transcurrió parte del diálogo.
¿Cómo evalúa el actual clima social en la Argentina y qué particularidades observa en la provincia de Corrientes?
-En principio, evalúo la situación de la Argentina como catastrófica en todo su sentido. Me parece que estamos frente a un Presidente y a un tipo de Gobierno que quieren rifar los destinos de la Patria en vez de protegerla. También ha sido muy claro en todas sus acciones a lo largo de la gestión que lleva más de dos años. Pero además vemos a sus funcionarios derrapando literalmente y rifando la plata del Estado con una impunidad similar a aquella que criticaban cuando decían que la «casta» era la que estaba hundiendo al país; y, en definitiva, termina siendo que son todos lo mismo.
Por un lado, me parece que el Presidente de la Nación tiene poco criterio, y eso afecta básicamente a todas las economías de las provincias. Y, en su defecto, cuando hablamos de economía tenemos que hablar del bien común, y cuando hablamos del bien común tenemos que referirnos directamente a la calidad de vida de las familias.
Cuando todas las políticas públicas que se aplican -o que se están aplicando- no tienen nada que ver con poder llegar a fin de mes, con poder pagar las cuotas de la luz, con poder sostener los precios del combustible y de los alimentos, y cuando la gente está cada vez más endeudada, me parece que todo lo que se hace en ese sentido responde a una política encubiertamente extractivista, alineada con intereses de los sectores más poderosos del mundo, que no tiene que ver con los correntinos ni con los argentinos.
Nosotros, cuando pensamos en política pública, en un gobierno nacional, provincial y municipal, pensamos directamente en todo lo que se puede hacer para que el Estado esté presente en la vida de la gente. Confiamos plenamente en que el Estado tiene que estar presente en el día a día.
La política tiene que estar presente día a día en la vida de la gente, porque si no se desorganiza todo, los costos aumentan, nadie defiende a nadie, y eso tiene un correlato directo con lo que pasa: la gente desconfía de la política, no se quiere meter, no quiere hacer juicios de valor, y terminamos gobernados por presidentes que entregan recursos, que entregan la Argentina a cambio de fotos en grandes hoteles de Nueva York.
Hacia las elecciones de 2027

¿Cuáles son los ejes programáticos que el justicialismo debería priorizar rumbo a 2027?
-En ese sentido, el justicialismo: yo no estoy en este momento con ningún cargo dentro del esquema del Partido Justicialista, más que como una simple afiliada. Soy diputada, por supuesto peronista, y afín a todo lo que la justicia social, la independencia económica y la soberanía política definen como banderas de mi partido.
Pero en este momento no estoy asumiendo ninguna definición estricta dentro del justicialismo. Sin embargo, entiendo que nuclea -y que tiene que nuclear- la base opositora en Corrientes y en la Nación. En la Nación lo veo un poco más claro, porque está Axel Kicillof, en quien confío que para 2027 pueda encarar los destinos de la patria.
Esto no quiere decir -y lo reitero antes de que surjan preguntas- que estemos en disonancia con todo lo que ha llevado adelante Cristina Fernández de Kirchner ni con lo que implica el kirchnerismo para la Argentina en esta última década. Pero lo que estamos tratando de posicionar es que primero está la realidad de las familias, de los trabajadores y de las trabajadoras.
Eso nos tiene muy ocupados y comprometidos en asumir la responsabilidad de construir un candidato. Un candidato que, por suerte, es liviano y que la gente quiere votar. Así que, en ese sentido, decirles que estamos trabajando para que Axel encare la defensa de la Argentina en 2027.
Críticas
Desde su perspectiva, ¿qué impacto están teniendo las políticas nacionales en la microeconomía y en las regionales?
-Veo que Corrientes también es víctima de esta instancia. Comprendo la situación de la provincia: un gobierno que se aparta de la realidad de las familias y, por ende, de la realidad de los gobiernos provinciales, deja desprotegidas las políticas de obra pública, sanitaria, educativa y de derechos integrales que deben afrontar los gobernadores. Todo esto ocurre en un contexto de familias con ingresos que no alcanzan, con sueldos que no llegan ni a cubrir la media.
No estamos teniendo en Corrientes una provincia con grandes valores industriales que pueda sostenerse a sí misma en todos los sentidos. La verdad es que somos una de las provincias que se sostiene básicamente con la coparticipación federal en un 86 por ciento, la cual también ha descendido.
Por ende, las coparticipaciones municipales también disminuyeron, y eso hace que apenas se puedan pagar sueldos. Los intendentes no pueden invertir en lo que realmente se necesita: una buena medicina, una buena educación, un buen sistema sanitario y de seguridad.
Por todo esto, veo un desguace del Estado con intencionalidad. Veo una crisis con intencionalidad. Veo una política que se aleja de las personas a propósito y que las lastima, porque claramente el único objetivo nacional es convertir al país en una colonia de Estados Unidos o de quien pague mejor.

