Con la presentación de un anteproyecto, que analiza la Rehabilitación y mejoras de seguridad de la Ruta Provincial N° 27, Tramo: Santa Lucía-Goya, los estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), Alan Billordo Ciocchi, Ángel José Cuzziol y Ariana Rey, lograron graduarse al defender con éxito este trabajo final.
Como se informó en una edición de hace unas semanas, los tres fundamentos que sostienen la propuesta del tramo analizado son: la ausencia de ingresos adecuados a las localidades que están sobre la ruta, la cantidad de accidentes registrados en el período analizado, y el estado de deterioro de la calzada.
La zona estudiada es conocida por su gran capacidad productiva, no solo en el ámbito ganadero, sino también en el ámbito de la agricultura y citrícola, actividades consideradas en su trabajo y que viene a reforzarse con lo que EL LIBERTADOR informó en la página 2 de su edición de este jueves 7 de mayo, respecto a un ambicioso plan para lograr un corredor productivo clave al que se refirieron el secretario para el Desarrollo Provincial y Regional, César Bentos, y el titular de la Dirección de Vialidad Provincial, Luis Cardoso, que en este caso comprende desde Saladas a Goya.
En cuanto al proceso de elaboración del trabajo final de los estudiantes ya graduados, contó con el asesoramiento de los ingenieros Tulio Altamirano, Alejandro Ruberto y Alejandro Salgado, cumpliendo el rol de tutor el ingeniero Rolando Biain, todos docentes de la Facultad de Ingeniería de la Unne.
La exposición y defensa de un Proyecto Final, es una instancia obligatoria que los estudiantes de la Facultad de Ingeniería -en cualquiera de sus ramas- deben cumplir para poder graduarse. Los proyectos innovadores o que den solución a un problema concreto de la sociedad son propuestos en el ámbito académico, pero no necesariamente ejecutados posteriormente.
EL TRAMO
La Ruta Provincial N°27 recorre el sector Este de la provincia a lo largo de 127 kilómetros. Parte del empalme con la Ruta Nacional N°12, en el acceso a Saladas, y llega hasta la rotonda de entrada a Goya, atravesando Bella Vista, Santa Lucía y Lavalle.
Se trata de una vía alternativa a esa ruta N°12 entre esas dos ciudades y es utilizada cotidianamente por productores y trabajadores de la amplia zona. Goya, destino final del tramo estudiado, es el segundo núcleo urbano más grande de Corrientes y el sexto del Nordeste argentino (NEA), con alrededor de 90.000 habitantes.
El anteproyecto se concentró en el segmento comprendido entre el kilómetro 101 y la rotonda de acceso a Goya (25 kilómetros), donde se vincula con la Ruta Nacional N°12.
La ruta recibe mantenimiento mínimo desde hace años. El paso constante de vehículos, que varía según la época del año, fue degradando el asfalto, borrando la señalización y dejando sin remodelar los accesos a las localidades. Esa combinación de factores coloca en riesgo a quienes circulan por el lugar: ante una maniobra inesperada, el margen para evitar un accidente es muy reducido, problemática que desde el inicio de su gobierno pastoral en la Diócesis de Goya, preocupó y ocupó al obispo, monseñor Adolfo Ramón Canecín quien impulsó un trabajo en red con municipios e instituciones.
Volviendo a la labor de los estudiantes de la Unne para definir cuáles sectores debían atenderse con más urgencia, utilizaron el informe de accidentes que elabora la Dirección Provincial de Vialidad de la Provincia.
Un punto particular del tramo es el puente sobre el río Santa Lucía, Goya y Lavalle, un viaducto de 235 metros de largo que no tiene vereda, lo que convierte en un riesgo el paso de peatones. La zona es frecuentada por pescadores y familias que realizan actividades al borde del río.
DESAGÜE FLUVIAL
Una parte del trabajo se enfoca en analizar cómo se comporta el agua en la zona cuando llueve. Los estudiantes delimitaron las cuencas de captación de agua de lluvia a lo largo del tramo y calcularon, con herramientas de simulación, cuánta agua puede acumularse ante lluvias de distinta intensidad. Con esos datos verificaron si los tubos y conductos de desagüe que ya existen bajo la ruta tienen capacidad suficiente para evacuar el agua sin que la calzada se inunde.
La evaluación indicó que esas obras tienen margen suficiente para manejar los caudales calculados en los escenarios de diseño. Sin embargo, el trabajo identifica que en algunos sectores el suelo es susceptible de erosionarse cuando el agua sale de los conductos, por lo que recomienda incorporar protecciones en esos puntos de descarga.
Sobre el puente del río se realizó un análisis con datos hidrológicos de 40 años. Los cálculos determinaron que, ante una crecida de las que estadísticamente ocurren cada 50 años, el nivel del agua se mantendría por debajo del límite de seguridad establecido para la estructura. Ese resultado indica que el puente no requiere modificaciones de fondo por razones hidráulicas.

