El mercado de los combustibles atraviesa un presente marcado por la volatilidad y la falta de certezas. Según Carlos Gold, referente de las estaciones de servicio, el sector transita hoy un «sendero de incertidumbre» provocado por el impacto directo de los conflictos bélicos internacionales en las pizarras de todo el mundo.
En un análisis detallado de la coyuntura, el empresario advirtió que no es posible tener precisiones respecto al futuro inmediato, obligando a los operadores a monitorear la evolución de los costos día tras día.
Uno de los datos más contundentes aportados por Gold es la disparada del valor de referencia internacional. «Durante el 2025, el barril de petróleo Brent tuvo un promedio de entre 68 y 69 dólares; hoy estamos hablando de un barril de 103 dólares», explicó.
Este incremento superior al 40 por ciento en el insumo básico presiona inevitablemente sobre el valor del producto final en los surtidores.
Sin embargo, Gold trazó una distinción importante entre la realidad argentina y el resto del mundo. Gracias a la condición de país productor y a las reservas propias, Argentina cuenta con una ventaja competitiva: la dependencia externa se limita principalmente al combustible diésel.
Esta autonomía relativa permite que la escalada de precios sea menos virulenta que en países que dependen totalmente de la importación, donde las subas ya superan el 50 por ciento.
Bajo esta lógica, el dirigente descartó impactos «drásticos» para el mercado local en el mediano plazo.

