En el marco de la Jornada Mundial de Oración y Sensibilización contra la Trata de Personas, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, presidió este domingo la Santa Misa en la Iglesia Catedral, donde exhortó a la comunidad a asumir un rol activo frente a las problemáticas que vulneran la dignidad humana.
Bajo el lema “La paz comienza con la dignidad: una llamada global a poner fin a la trata de personas”, el prelado recordó que la identidad del cristiano implica ser “luz y sal”, una misión que se traduce en no ser indiferentes ante las injusticias sociales.
“Una manera de ser luz y sal es no ser indiferentes ante las problemáticas sociales que campean en nuestro mundo, como la trata de personas, el consumo de drogas, el alcohol y la inconducta vial”, afirmó durante su homilía
Monseñor Canecín realizó un enérgico llamado a luchar contra la trata, adhiriendo al mensaje del Papa León XIV, quien calificó este flagelo como un “grave crimen contra la humanidad” y una profunda falta de respeto por la vida.
En ese sentido, instó a trabajar en la prevención y a no tener miedo de denunciar, remarcando que “lo que es delito tiene que combatirlo el Estado”. Asimismo, advirtió que la sensibilización es clave para identificar mecanismos ocultos de explotación, tanto en los barrios como en los espacios digitales.
La experiencia de la Fazenda de la Esperanza
Un momento central de la celebración fue la visibilización de la Fazenda de la Esperanza femenina, que desarrolla su tarea en el departamento de Lavalle. Integrantes de la comunidad terapéutica participaron de la Eucaristía y compartieron testimonios de recuperación y nueva vida, entre ellas Andrea Vera, responsable de la Fazenda en la diócesis de Goya.
El obispo invitó a la feligresía a conocer y difundir este carisma, aclarando que no es necesario atravesar una adicción para formar parte de su espiritualidad.
“Qué lindo es conocer un carisma que nos enseña a vivir la Palabra”, expresó, manifestando incluso su deseo personal de integrarse más profundamente a esta experiencia cuando sea obispo emérito.
Grupos Esperanza Viva
Hacia el cierre, monseñor Canecín animó a los laicos a conformar los Grupos Esperanza Viva (GEV), espacios que funcionan como una extensión de la Fazenda y que brindan acompañamiento y contención tanto a personas con consumos problemáticos como a sus familias.
“Es una manera muy concreta de ser luz y de ser sal: conformar equipos que reciban, acojan y acompañen a quienes han terminado la caminata de rehabilitación”, concluyó
La celebración finalizó con una oración a Santa Josefina Bakhita, símbolo de la lucha contra la esclavitud, encomendando a su intercesión a todas las víctimas de explotación y a quienes trabajan por su liberación.

