A pocas horas de que la Fiesta Nacional del Surubí dé su inicio formal y el primer anzuelo caiga al agua, Goya respira un aire de transformación. No es sólo la mística pesquera lo que moviliza a la ciudad por estas horas; es la recuperación de su propia memoria física. Este lunes por la tarde, el intendente Mariano Hormaechea encabezó la reapertura del emblemático espacio público en la zona de la Prefectura, devolviendo a los ciudadanos el acceso a lo que muchos consideran el «kilómetro cero» de la identidad goyana.


Un reencuentro con el origen
Bajo la luz dorada de la tarde correntina, el acto no fue una simple inauguración de infraestructura. Fue un abrazo entre la ciudad y el riacho. La profesora Margarita Fogantini, encargada de la reseña histórica, lo definió con precisión: “Este puerto es la verdadera cuna de Goya”. Fogantini recordó que lo que hoy se conoce como Prefectura nació como un puerto de guardia estratégico para el desarrollo comercial de la zona, que luego se expandiría hacia el puerto exterior, hoy custodiado por el icónico flotante que alberga el Museo del Surubí.

Esa fusión entre el pasado y el presente quedó plasmada en el galpón recuperado, cuya arquitectura «estilo barco» servirá ahora como un Salón de Usos Múltiples (SUM). El intendente Hormaechea, visiblemente emocionado, destacó que este logro es el fruto de un trabajo mancomunado con la Prefectura Naval Argentina. “Es el cumplimiento de un sueño personal y comunitario. Estamos revalorizando la historia de Goya que aún no terminamos de contar”, afirmó el jefe comunal, subrayando que este nuevo paseo se integra al corredor que ya conforman la Playa El Inga y la Costanera Norte.
La bendición del encuentro

El obispo de la Diócesis, Monseñor Adolfo Canecin, aportó la cuota de reflexión espiritual necesaria en una comunidad de fe. Tras bendecir las instalaciones e invocar a la Virgen Stella Maris, patrona del río, Canecin puso el foco en la necesidad de estos espacios para el diálogo social: “Cada ser humano vale más que toda la creación, por eso es profundo el concepto de encuentro”. Asimismo, hizo un llamado a ser «administradores y cuidadores» de los recursos naturales, un mensaje que resuena con fuerza en la víspera del mundial de pesca.
Por su parte, el prefecto Marcelo Sebastián Regondi reafirmó el compromiso de la institución con la ciudad, celebrando la modernización de un ámbito que la Prefectura seguirá custodiando, pero ahora con los portones abiertos para el disfrute de la gente.


Lo que viene: una inversión histórica en la Costanera
Si la jornada del lunes fue el preludio emocional, lo que ocurrirá esta noche a las 20 promete ser el sello definitivo de una Goya del siglo XXI. El gobernador Juan Pablo Valdés dejará oficialmente inauguradas las obras de remodelación de la Nueva Costanera y Plaza Italia.
Con una inversión provincial que supera los $6.920 millones, Goya estrena un balcón al río Paraná de casi 500 metros de extensión. La obra destaca por su diseño funcional y estético:
- Dos niveles: un paseo superior panorámico y un nivel inferior para un contacto directo con el entorno fluvial.
- Accesibilidad: rampas y escalinatas que conectan ambos sectores, garantizando que nadie quede fuera del recorrido.
- Plaza Italia: un espacio renovado para la infancia, con «plaza blanda» de caucho para mayor seguridad y núcleos sanitarios modernos.

El Surubí como escenario
La inauguración de estas obras públicas no es casual. Se da en el marco de una ciudad que espera a miles de turistas y pescadores. Goya decidió «ponerse la camiseta», como dijo Hormaechea, y mostrar su mejor versión: una que no solo ofrece el pique del gran «toro del río», sino también una infraestructura urbana que dignifica a sus vecinos y enamora al visitante.
La placa descubierta ayer por el Intendente, el Prefecto, el Obispo y la Profesora Fogantini es el primer hito de una semana que promete ser inolvidable. Goya ya no solo cuenta su historia; ahora la camina, frente a su río, con la mirada puesta en el futuro.

