Hay historias que explican una vida entera. La de Helmut Klassen comienza en las colonias menonitas del Chaco paraguayo, donde lleva el sello de una cultura marcada por el trabajo, la disciplina y la vida rural. Criado en un entorno aislado y exigente, donde la ganadería es tanto sustento como identidad, forjó desde muy joven un vínculo profundo con el campo. Aquella infancia entre rodeos, caballos y los primeros cebúes que lo deslumbraron no solo definió su vocación, sino que también trazó el camino que lo llevó a convertirse en un referente de la genética Brahman en la región y, hoy, en jurado de las Nacionales 2026.
«Desde muy chico mi vida era a caballo… ayudando en el cuidado de nuestro rodeo», recordó. Y en esa infancia, hubo una imagen que lo definiría para siempre: la llegada de los primeros toros cebúes. «Me sorprendieron… ahí se me marcó el cebú en mi retina», contó.
«Crecí con leche Brahman», resume, con una frase que no solo describe su crianza, sino también su identidad como productor, señala la nota de Prensa de Expoagro.
Con el paso del tiempo, esa conexión inicial se convirtió en una trayectoria sólida. Con más de dos décadas como cabañero y productor de genética Brahman y Brangus, y una extensa experiencia como expositor, Klassen construyó un perfil técnico y productivo que hoy lo posiciona como referente en la región.
Su trabajo no solo se limita a sus propios rodeos, sino también al desarrollo y administración de establecimientos agropecuarios, siempre enfocado en la eficiencia y la mejora genética.
Para él, el Brahman es mucho más que una raza: «Es un animal rústico, adaptado, tolerante al calor y a los parásitos, con gran capacidad de transformar el alimento y sostenerse en ambientes exigentes», explicó. Esa funcionalidad, sumada a su fertilidad y aptitud materna, es lo que guía su criterio.
JURAR EN LA
ARGENTINA
Hoy, esa historia suma un nuevo capítulo. Helmut Klassen llega a Argentina para ser jurado en la pista Brahman de las Nacionales 2026 con la fuerza de Expoagro, una de las más importantes y exigentes del continente.
«Me honra ser jurado en la cuna del Brahman en el Cono Sur», aseguró y agregó: «Me atrae seleccionar el Brahman útil y funcional, pero también con mucha belleza racial». Su mirada combina lo productivo con lo estético, en busca del equilibrio que define a los grandes ejemplares.
EL VERDADERO
BRAHMAN: MÁS
ALLÁ DE LA PISTA
En ese rol, Klassen también define con claridad qué busca en la pista. «El Brahman ideal es el que combina funcionalidad en todos sus aspectos», explicó. Y detalló: «Una madre funcional, precoz, con facilidad de parto y buena producción de leche, con fortaleza estructural para caminar; y un macho útil, con buena capacidad de trabajo, aplomos correctos y destacada fertilidad». Para el jurado, estas características deben estar acompañadas por «un correcto padrón racial» y un diseño genético sólido, «con genes conocidos de importancia productiva y calidad de carcasa», marcando el rumbo hacia una ganadería más eficiente.
A la hora de proyectar el crecimiento de la raza, también pone el foco en los desafíos productivos. «Hoy el Brahman está muy consolidado en el Norte, pero hay que seguir trabajándolo para cubrir la demanda de los rodeos comerciales», sostuvo, y agregó que hay una necesidad de avanzar hacia animales más adaptados, «colorados, mochos, con buena estructura y musculatura».
En ese camino, destacó el valor de la tecnología: «El uso de la genómica, las ecografías y la biotecnología nos permite multiplicar individuos con genes de importancia económica». Sin embargo, advierte sobre un error frecuente en las pistas: «En el afán de ganar, se suele exceder la preparación de los animales y eso puede alejarlos de la funcionalidad real en sistemas pastoriles».
Su relación con la ganadería argentina también tiene un costado humano. «Considero la familia Brahman argentina como una casa vecina», señaló, destacando la cercanía con los criadores locales. «Representan una de las mejores ganaderías a nivel global», agregó, con respeto y admiración.

