Frente a un auditorio colmado por la primera línea del empresariado, legisladores y ejecutivos de finanzas, el presidente Javier Milei clausuró la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas en la ciudad de Puerto Iguazú. Con un discurso enfocado en consolidar la confianza de los mercados, el mandatario aseguró que el Estado se encuentra construyendo la credibilidad institucional necesaria para liberar definitivamente las fuerzas productivas del país.
«Estamos recomponiendo día a día la credibilidad pública», enfatizó el jefe de Estado desde el atril, en un claro mensaje a los inversores. Para despejar cualquier fantasma sobre posibles desvíos en su programa de gobierno, apeló a su propia trayectoria: «Me pasé toda mi vida predicando lo que había que hacer. No voy a llegar a este momento para cambiar las cosas y borrar con el codo lo que escribí con la mano».
El mensaje presidencial fue seguido con atención desde la primera fila por un nutrido grupo de gobernadores que viajaron a la tierra colorada para la ocasión. Allí estuvieron el anfitrión, Hugo Passalacqua; el mendocino Alfredo Cornejo; el catamarqueño Raúl Jalil y el mandatario correntino, Juan Pablo Valdés.

Para sostener su relato económico, Milei puso sobre la mesa los números de su gestión y ponderó las reformas impulsadas en el Congreso, haciendo especial hincapié en la Carta Orgánica del Banco Central y el paquete de Inocencia Fiscal II. Además, celebró el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (Rigi), al que definió como un motor inédito para la Argentina, revelando que ya existen más de 45 mil millones de dólares aprobados y otros 150 mil millones en lista de espera, principalmente destinados a la expansión del sector energético.
La agenda de apertura económica también tuvo su espacio cuando el Presidente repasó la política de infraestructura. Defendió la reciente concesión de 9 mil kilómetros de rutas al sector privado y anticipó que preparan los pliegos para licitar entre 6 mil y 12 mil kilómetros adicionales.
En un pasaje más íntimo de su alocución, buscó marcar un fuerte contraste ético con las administraciones pasadas. Recordó que renunció a su jubilación de privilegio y dejó en claro que su paso por la Casa Rosada tiene fecha de caducidad. Según sus propias palabras, su contrato con los argentinos es de cuatro años, con opción a una reelección, para luego volver a ganarse la vida en el ámbito privado.

El cierre del discurso estuvo reservado para lo que el Gobierno considera su mayor victoria política y social. Subrayando el abrupto descenso del costo de vida, el mandatario sentenció que la economía está creciendo a un ritmo inédito y que la inflación bajó diez veces. «Esto tiene el doble de valor, porque contrasta modelos muy claramente», remató.
El cónclave, desarrollado bajo el lema «Argentina: de la estabilidad al crecimiento. Cómo generar competitividad sostenida», funcionó como una verdadera demostración de fuerza para el oficialismo. Milei no llegó solo; estuvo escoltado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning. En el predio fue recibido por la cúpula del IAEF, encabezada por Pablo Miedziak, Sigrid Tolaba y Ezequiel Mirazón.
La previa a la presentación presidencial había contado con el desfile de las principales espadas del oficialismo. Por los paneles de la convención pasaron los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores). La grilla institucional se completó con la participación del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y una intervención en formato virtual de la senadora nacional Patricia Bullrich.

