Cuatro integrantes de la Prefectura Naval Argentina declararon este miércoles ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes y aportaron nuevos detalles sobre lo que ocurría en el hotel Despertar del Iberá de 9 de Julio, donde los imputados por entorpecer la investigación alojaron a testigos clave del caso bajo la fachada de la Fundación Lucio Dupuy.
Los ventanales tapados y el hombre que salió a fumar
El prefecto José Alfonzo fue destinado a custodiar el perímetro del hotel el 7 de julio de 2024. Recordó que los ventanales de la planta baja estaban tapados y que el primer contacto de la mañana fue con un hombre que salió a fumar y se presentó como «médico forense» al que le decían «el tucumano». Se trataba de Federico Rossi Colombo, el psicólogo oriundo de Tucumán acusado de integrar el grupo de los falsos Dupuy.
Su compañero Carlos Javier Cuevas también recordó que al tomar el servicio le dijeron que adentro «estaba gente de una fundación, Dupuy», pero sin precisarle cuántos menores había. Describió además un auto Peugeot 208 negro estacionado en el predio sin chapa patente. «Mi compañero me dijo que ese auto era de uno que decía ser de Interpol», señaló, en referencia a Nicolás «El Americano» Soria. Esa noche ese vehículo y una camioneta salieron rumbo a Goya porque Macarena Peña —hija de Laudelina, imputada por la sustracción— iba a declarar en la fiscalía. Cuevas dijo que la joven fue y regresó en el auto que conducía Soria.
También describió el contacto con Elizabeth Cutaia, la abogada imputada por encubrimiento que ejercía su propia defensa. «Nos preguntó para qué queríamos los datos, que no podía darme los nombres por una cuestión de seguridad, y que todo estaba en conocimiento del Juzgado Federal» de Goya, relató.
Las visitas de Soria a Camila y los tres desconocidos
El suboficial Matías Ramírez custodió durante más de seis meses la casa de Camila Núñez, otra testigo clave del caso. Relató que en una oportunidad llegó Soria y charló algunos minutos con la joven sin ingresar a la vivienda. Todo quedaba registrado en un libro habilitado para asentar las novedades.
El testimonio más inquietante fue el del prefecto Gonzalo Avendaño, quien custodió el hotel el 8 de julio. Además de confirmar los ventanales tapados y la presencia de Soria identificándose como agente de Interpol, reveló que Camila Núñez y su hija recibieron en su domicilio la visita de «dos mujeres y un hombre que se presentaron como integrantes del Ministerio Público». Esas tres personas se entrevistaron cerca de una hora con Camila y le hicieron hacer dibujos a su hija. Avendaño dijo haber registrado sus identidades en el libro de guardia.
El dato generó reacción inmediata en la sala: varios defensores pidieron al tribunal solicitar ese libro a la Prefectura para establecer con certeza la fecha del episodio y la identidad de quienes se presentaron ante la testigo.

