Cada julio, miles de correntinos emprenden el camino hacia Itatí en lo que representa una de las expresiones de fe popular más profundas y arraigadas de la provincia. La 126ª Peregrinación de San Luis del Palmar convocará este año a más de 30.000 jinetes, además de caminantes, carretas y vehículos que recorrerán kilómetros bajo el lema La fe que camina ayuda al prójimo.
A través de sus redes sociales, la abogada animalista ad honorem Liliana Gómez lanzó una denuncia directa y documentada que en pocas horas se volvió viral en Corrientes. «Maltrato animal en nombre de la fe», escribió, y enumeró con precisión lo que ocurre cada año a lo largo del recorrido: «Caballos, yeguas preñadas, anémicos o enfermos son obligados a caminar largas distancias sin descanso ni control sanitario».
Asimismo, Gómez apuntó contra el uso de animales sobreexigidos que tiran de pesados carros y criticó el abandono de numerosos perros que acompañan a los jinetes y terminan sufriendo accidentes o extraviándose. Al exigir una «resignificación de la tradición con integridad, fe y respeto por los animales», la letrada remarcó lo que considera una clara «ausencia del Estado y desprecio» hacia los seres vivos.
Con estas palabras se refirió a la práctica sistemática, repetida edición tras edición, que se ampara en el manto de la religiosidad para eludir cualquier cuestionamiento.
El punto central del argumento es tan simple como contundente: los caballos no tienen fe. No eligieron peregrinar. No comprenden el significado del santuario al que se dirigen ni el lema que los moviliza. Lo que sí experimentan, en cambio, es el cansancio extremo, la sed, el dolor muscular y las heridas provocadas por jornadas de marcha forzada bajo el sol correntino de julio.
ANTECEDENTES
No es la primera vez que se abre polémica sobre este tema, en cada edición, este año también circularon en redes sociales registros visuales que ilustran lo que las palabras describen. Uno de los más comentados mostró a un peregrino zapateando un chamamé arriba de su caballo, mientras la reconocida artista popular «La Pilarcita» arengaba a los presentes desde el escenario. La escena desató una tormenta de críticas: miles de usuarios repudiaron tanto al jinete como a la cantante, señalando que el animal era utilizado como objeto de entretenimiento en medio de un acto que se supone sagrado.
Las imágenes son evidencia. Y se repiten año tras año con una regularidad que desmiente cualquier intento de presentarlas como hechos aislados o exagerados.
Uno de los argumentos más utilizados para resistir estas críticas es el peso de la tradición. La peregrinación a Itatí tiene más de un siglo de historia; los jinetes, las carretas y los caballos forman parte de una identidad cultural y religiosa que muchos correntinos sienten como propia e irrenunciable.
Contraste de miradas
La Peregrinación de San Luis del Palmar a Itatí inició su postulación oficial para ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Este reconocimiento busca proteger esta histórica manifestación de fe, al igual que se hizo anteriormente con el chamamé (ver más en página 10).
El proyecto es impulsado por municipios correntinos, legisladores y la comunidad, quienes destacan el valor histórico, la identidad colectiva y las costumbres tradicionales (carretas, jinetes y sapucay) de esta celebración.

