Hace 41 años, dos hombres trabajaban tratando de abrir un camino cerca de una estancia en un campo de San Luis del Palmar. Ninguno de los dos se podría imaginar que lo que encontrarían ese día iba a derivar en un importante culto popular que hoy reúne a cientos de personas que se acercan hasta ese mismo lugar para pedir favores y agradecer. Así comenzó la historia de la Difunta Inocencia, una figura envuelta en un misterio que sigue sin respuestas.
Fue el docente y periodista correntino, David Ariel Reyes, quien logró reunir los datos para reconstruir la historia de esta santa popular. A través de un relato que se difundió en las redes sociales, contó los detalles del hecho y los protagonistas que dieron origen a una devoción que va creciendo año tras año.
Reyes mencionó que todo se inició en 1985, durante una jornada de trabajo cuya fecha exacta no pudo determinar. Pero ese día, en un campo en jurisdicción de la estancia «El Vasco», ubicada por la Ruta Provincial N° 5, sobre el kilómetro 40 aproximadamente, Filomeno José «Locho» Azula, un policía retirado y Víctor «Papi» Soto, un ex combatiente, intentaban abrir un camino para poder llegar más fácilmente a la zona que habitaban.
De acuerdo con el relato, mientras ambos trabajaban «machete en mano» para desmalezar el monte al costado del alambrado, Soto logra divisar lo que a simple vista era un cráneo humano. Ante esa situación los hombres deciden avanzar en el terreno. «Se adentran al monte y logran ver más restos óseos, ropa vieja de lo que era una mujer, de unos 20 o 25 años aproximadamente, con cabellos negros por debajo del hombro», agregó Reyes.
SIN NOMBRE
La narración menciona que, inmediatamente tras haber dado con los restos, Azula envió a Soto a su casa con los caballos y dio aviso urgente a las autoridades. «Se hacen presentes policías, médicos forenses y peritos realizando las actuaciones de rigor y retiran los restos óseos que nunca fueron devueltos a la zona, ni mucho menos a quienes los encontraron. Tampoco existió denuncia de la desaparición de una persona con esas características en la zona. Todo un misterio».
Al poco tiempo, «Locho» Azula le relató todo lo ocurrido al párroco del pueblo, que en ese tiempo era Sabas Gallardo. Fue este quien decidió ponerle un nombre a la mujer fallecida y la bautiza como «Inocencia».
Según el relato de Reyes, Azula le pidió luego a un hermano suyo que vivía en Empedrado que confeccione una cruz de madera para la fallecida. Pero una tragedia familiar ocurrida un año después hizo que el ex policía decidiera colocar esa misma cruz en el campo donde se encontraba el cementerio de la familia. Allí estuvo emplazada un par de años hasta que su esposa pidió que la llevaran al sitio en donde habían encontrado los restos de «Inocencia». Y, aunque no la colocaron en el lugar exacto, un palo de madera señala el punto donde se produjo el hallazgo.
CREENCIA
Tras la colocación de la cruz señalando el lugar donde encontraron a «Inocencia», comenzaron a aparecer flores, velas, placas recordatorias y cartas de agradecimiento por favores recibidos. Año tras año, para finales de junio, cientos de personas se suman a las bailantas, misas y cabalgatas donde las familias Azula y Soto son las protagonistas.
La edición de este año se realizará hoy con una cabalgata que partirá desde la parroquia San Luis Rey de Francia hasta la gruta de la Difunta Inocencia. Se trata de la séptima salida de los devotos a caballo que este año lleva el lema «La fe que camina ayuda al hermano».
El evento se torna más convocante año tras año, al punto que esta vez, la Policía informó que colaborará con un importante operativo de seguridad para garantizar que los actos y homenajes se lleven adelante con la mayor tranquilidad.
A 41 años de un misterio que no tiene respuesta, una mujer que falleció en circunstancias desconocidas y hoy llaman «Inocencia» se ganó el cariño y la devoción de cientos de personas que se acercan a darle las gracias y pedirle por los suyos.

