Fue un proceso que acumuló semanas de incertidumbre, cancelaciones masivas y finalmente parálisis. A partir de julio de 2026, Flybondi dejó de brindar servicios en la provincia de Corrientes, cerrando así ocho años de operaciones que habían transformado la conectividad aérea regional.
El impacto es contundente en los números. Según los indicadores económicos provinciales de julio, el aeropuerto de Corrientes registró 9.839 pasajeros en el mes, marcando una caída interanual del 45,8 por ciento respecto a julio de 2025. La variación mensual fue de -0,4% en términos desestacionalizados, pero el dato más significativo está en la comparación anual: ese derrumbe coincide casi exactamente con el mes en que la aerolínea anunció formalmente su retirada.
La ruta hacia el colapso
La crisis no fue repentina. En mayo de 2026, Flybondi operó apenas cinco vuelos a lo largo de todo el mes. Junio fue aún peor: canceló «casi todos» sus servicios en el Aeropuerto Fernando Piragine Niveyro. Las agencias de viajes —Despegar, Almundo y operadores locales— comenzaron a deslistar sus pasajes para evitar mayores perjuicios a los clientes.
Tras una paralización que se extendió durante 45 días, el responsable de la escala local se presentó ante la Dirección de Aeronáutica de la Provincia para comunicar el cese definitivo. En los días posteriores, personal de la compañía regresaría para retirar el equipamiento que aún permanecía en la rampa del terminal.
La conectividad fragmentada
Corrientes queda ahora dependiente de otras alternativas. Aerolíneas Argentinas mantiene operaciones en la ruta Buenos Aires-Corrientes, pero la pérdida de la oferta low cost representa no solo una reducción de capacidad, sino también una barrera tarifaria para sectores que apostaban a los precios competitivos de Flybondi.
El mercado de transportes provinciales muestra un panorama complejo. Si bien la terminal de ómnibus registró 47.057 pasajeros en julio —con una variación positiva del 8,6 por ciento respecto al mes anterior— también acusa una caída interanual del -27,1 por ciento comparada con julio de 2025. El transporte terrestre, entonces, tampoco logra compensar la pérdida de conectividad aérea.
Contexto de crisis nacional
El colapso de Flybondi en Corrientes es parte de una crisis mucho más amplia. Durante 2026, la aerolínea acumuló cancelaciones que representaron más del 20 por ciento de sus vuelos nacionales. En agosto, las cifras fueron aún más dramáticas: 80,5 por ciento de cancelaciones en los vuelos programados.
La empresa enfrentaba problemas financieros severos —embargos judiciales por casi $1.500 millones, deudas con ARCA superiores a $1.250 millones— y una flota prácticamente inmovilizada. De operar con 19 aviones activos en enero, la compañía se redujo a apenas tres para finales de agosto.
El cambio accionario ocurrido en junio de 2025, cuando el grupo COC Global Enterprise adquirió el paquete mayoritario, no logró revertir la trayectoria. Los nuevos propietarios presentaron planes de recuperación a la Anac, pero fueron insuficientes para mantener siquiera las operaciones mínimas.
El desafío hacia adelante
La pregunta que circula entre operadores turísticos y usuarios locales es cómo se recompondrá la conectividad aérea de Corrientes. Una provincia que concentra atractivos turísticos en el Parque Nacional Iberá y que depende de la movilidad para negocios, ahora enfrenta restricciones que no existían hace meses.
Los datos del informe económico provincial de julio proyectan un transporte aéreo correntino significativamente contraído. A menos que nuevas aerolíneas asuman las rutas abandonadas por Flybondi, la próxima radiografía de pasajeros del aeropuerto podría mostrar tendencias aún más preocupantes.

