El cierre “relámpago” de una de las sucursales de Musimundo en Corrientes encendió todas las alarmas en el sector mercantil local, dejando a 45 familias en la calle y un tendal de incertidumbre.
Tal como se informó ayer desde EL LIBERTADOR, el asombro fue total para el personal que llegó a su turno habitual el 31 de agosto y se encontró con el local inoperativo. Ante la gravedad del caso, la intervención oficial no tardó en llegar.

El secretario de Trabajo de la Provincia, Juan David Rajoy confirmó a EL LIBERTADOR que los mecanismos de contención ya están en marcha. A instancias de un petitorio de carácter urgente girado por el Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) este mismo lunes, la dependencia laboral convocó a una audiencia conciliatoria para este miércoles 2.
«Convocamos a las partes a las 11.30, luego se verá cómo continuará el trámite», detalló el funcionario provincial, dejando la puerta abierta a las explicaciones que deberá brindar la firma sobre este drástico recorte.
TELEGRAMAS Y DESEMPLEO

El titular del SEC en Corrientes, José Gatti le puso voz a la angustia que atraviesan los trabajadores. En diálogo con una emisora capitalina, el dirigente gremial reconoció que, si bien la caída en las ventas generaba resquemores, la decisión de la empresa de electrodomésticos los tomó con la guardia baja.
«A los trabajadores el cierre les cayó de sorpresa. Fue intempestivo, aunque cada uno de ellos ya veía con preocupación lo que estaba pasando en el día a día. En la ciudad de Corrientes son 45 las personas afectadas y lógicamente hay mucha incertidumbre», expresó Gatti.
El reloj empezó a correr rápido para los ahora exempleados. Según confirmó el sindicalista, este martes comenzaron a llegar los primeros telegramas de despido, un paso burocrático amargo pero indispensable. «Esa documental les permitirá, por lo menos, avanzar en el subsidio de desempleo de Anses y otros trámites urgentes», explicó a radio Dos.
El cronograma del gremio para las próximas horas será frenético: tras la reunión en la Dirección de Trabajo estipulada para el miércoles por la mañana (donde exigirán la documentación pertinente a la empresa), la cúpula sindical mantendrá un encuentro presencial por la tarde con los 45 afectados para trazar los pasos a seguir.
El panorama, advierten desde el gremio, trasciende a Musimundo. «No vemos una reactivación en los comercios de ningún rubro en la ciudad. Hasta los supermercados, que venden bienes de primera necesidad, achicaron su personal por la estrepitosa caída de las ventas», sentenció Gatti, pintando un cuadro de situación que preocupa a toda la provincia.
EL TELÓN DE FONDO QUE APAGA EL CONSUMO
El sorpresivo cierre de la sucursal de Musimundo en Corrientes no es un hecho aislado, sino el síntoma de una enfermedad económica que golpea al país a nivel macro. La caída sostenida del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación ha generado un cambio drástico en las prioridades de las familias argentinas, que hoy destinan el grueso de sus ingresos a alimentos y servicios básicos.

En este escenario, el sector de retail (venta minorista) de electrodomésticos y tecnología es siempre el primero en acusar el impacto. Sin la posibilidad de acceder a planes de financiación accesibles a largo plazo y con tasas de interés por las nubes, la compra de bienes durables se desplomó en el último año.
Las grandes cadenas nacionales vienen arrastrando balances en rojo, lo que las empuja a un proceso de reestructuración forzada: achicamiento de metros cuadrados, unificación de centros de distribución y, en el peor de los casos, el cierre definitivo de sucursales en el interior del país para intentar sostener la rentabilidad operativa. Lo que en las planillas de los directorios en Buenos Aires se lee como una «optimización de recursos», en provincias como Corrientes se traduce en decenas de familias que de un día para el otro se quedan sin su única fuente de ingresos, en un mercado laboral que hoy carece de la elasticidad necesaria para reabsorberlos.

