Gobernador Virasoro fue, esta semana, el epicentro de una apuesta estratégica que el Gobierno provincial viene construyendo con paciencia y convicción: la de convertir a Corrientes en un polo de atracción de inversiones.
Con el lema «Corrientes protagonista: invertir, producir y exportar» como bandera, la Federación Empresarial de Corrientes reunió a referentes del sector privado junto al gobernador, Juan Pablo Valdés, con el intendente de anfitrión, Guillermo de la Cruz y el reconocido economista Gustavo Lazzari, en una jornada que marcó el pulso de lo que la provincia imagina para su futuro.
El encuentro no fue una reunión protocolar más. Llegó en un momento bisagra: la Argentina transita un proceso de apertura y desregulación económica que, para quienes saben leerlo, puede convertirse en una ventana de oportunidad única para las provincias que tengan planes concretos y credibilidad institucional. Corrientes aspira a ser una de ellas.
RIQUEZA NATURAL
La frase de Valdés condensa una filosofía de gestión que el mandatario repite con insistencia: el Estado no como tutor del mercado, sino como facilitador. «La riqueza surge de las plantas industriales y los campos productivos», señaló ante un auditorio compuesto por empresarios y emprendedores que, en muchos casos, ya tienen proyectos en marcha en la provincia. «Claramente es más sencillo cuando tenemos políticas públicas orientadas a ese fin», completó.

En ese marco, la jornada incluyó la presentación de nuevas líneas de crédito del Banco de Corrientes, diseñadas específicamente para fortalecer el entramado productivo provincial. La previsibilidad -ese bien escaso en la economía argentina- fue identificada como el activo más valioso para atraer capitales. Un mensaje que resuena con fuerza en tiempos en que el Gobierno nacional impulsa una reforma estructural del Estado y el marco regulatorio.
Con la mirada puesta en 2030, el Gobierno correntino apuesta a que esta articulación entre el sector público y el privado sea el motor real de una transformación que permita a la Provincia dejar de ser espectadora del crecimiento nacional para convertirse en uno de sus protagonistas.
La agenda que se trazó en Virasoro es, en definitiva, una declaración de intenciones: Corrientes quiere -y cree poder- jugar en las grandes ligas de la competitividad argentina.
POTENCIA

Corrientes tiene una economía históricamente dependiente de la actividad agropecuaria, el turismo y la administración pública. En los últimos años, la provincia avanzó en sectores como la forestoindustria, la acuicultura y el procesamiento de alimentos, aunque la diversificación productiva sigue siendo uno de sus principales desafíos estructurales.

