La industria forestoindustrial argentina transita un escenario de alta incertidumbre, con indicios incipientes de mejora en la demanda que aún no logran consolidar una tendencia clara, señala el informe Mercado de Madera: Marzo 2026, de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima), elaborado por el ingeniero forestal y consultor del rubro, Gustavo Cetrángolo, quien define el contexto actual como de «tiempo variable».
POSIBLES CAUSAS
DE LA LEVE
MEJORA
De acuerdo al análisis, las señales de recuperación son todavía frágiles y generan dudas dentro del sector. La leve mejora observada podría responder a factores estacionales, reposición de inventarios o, en menor medida, a un repunte genuino del consumo. Esta ambigüedad impide proyectar con claridad la evolución del mercado en el corto plazo.
EL FRENTE
FINANCIERO
En paralelo, uno de los principales ejes de expectativa está vinculado al frente financiero. La estabilidad cambiaria y una eventual reducción de las tasas de interés aparecen como condiciones necesarias para que el sistema bancario habilite procesos de refinanciación de deudas.
«Muchas empresas industriales arrastran compromisos asumidos a tasas consideradas inviables para la actividad productiva, por lo que una reestructuración a plazos más largos y con costos financieros alineados a la inflación resulta clave para sostener la operatividad», explica Cetrángolo.
Este escenario también impacta en los consumidores, cuyo nivel de endeudamiento limita la recuperación del consumo, especialmente en un sector estrechamente vinculado a la dinámica de la construcción y el mercado interno.
PRESIÓN SOBRE
LOS COSTOS
A las restricciones financieras se suman presiones crecientes sobre los costos, particularmente por el aumento de los combustibles. Estos incrementos, ajenos a la dinámica propia del sector, afectan de manera directa a toda la cadena foresto-industrial, donde la logística -desde el monte hasta el consumidor final- tiene un peso determinante en la estructura de costos.
EN CORRIENTES,
UNA SEÑAL DE
OPTIMISMO
Sin embargo, en medio de este contexto adverso, el informe destaca un hecho que introduce una señal de optimismo: el anuncio del Proyecto Ituzaingó en Corrientes, una inversión para una planta de celulosa fluff con capacidad de producción de un millón de toneladas anuales. Se trata de un proyecto que superaría los 2.000 millones de dólares y que, de concretarse, marcaría un punto de inflexión tras más de cinco décadas sin iniciativas de esta magnitud en el país.
En la nota periodística de Patricia Escobar en el medio digital Argentina Forestal, apunta que según detalla Cetrángolo, el proyecto es impulsado por la familia Aranda, con trayectoria en el negocio a partir de su participación en Papel Prensa, y contempla una etapa inicial de preingeniería desarrollada con la consultora internacional Afry.
Actualmente, se encuentra en proceso de evaluación ambiental, paso previo a la búsqueda de financiamiento internacional, definición de operadores y consolidación de la base forestal necesaria, emprendimiento del cual se volvió a mencionar en la edición de ayer del diario EL LIBERTADOR, en una nota adjunta en la página 3.

