El Gobierno nacional anunció la creación de la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina, un espacio institucional que, según comunicaron desde la cuenta @RespOficial_Arg, tendrá como objetivo “desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política”. La iniciativa fue presentada como una herramienta para intervenir en el debate público frente a lo que la administración considera un avance de la desinformación.
En el mensaje difundido este 5 de febrero, la Oficina plantea que “solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta” y sostiene que la estrategia será “combatir la desinformación brindando más información”. A su vez, diferencia esta política de lo que describe como prácticas de gobiernos “vinculados a la izquierda”, a los que acusa de buscar censurar voces opositoras en medios tradicionales y redes sociales. En ese marco, el Gobierno afirma que la nueva dependencia representa “lo contrario a la censura” y reivindica la libertad de expresión como un principio “sagrado” de la actual gestión.
Otro de los ejes del anuncio apunta contra el vínculo entre política, medios y financiamiento estatal. El comunicado sostiene que desde el inicio de la gestión se decidió “dejar de financiar relatos con pauta oficial” y desarmar “estructuras que confundieron periodismo con negocio político”. Según esta lectura, la eliminación de la pauta habría generado un escenario donde “la mentira se volvió más ruidosa”, lo que justificaría la necesidad de un órgano dedicado específicamente a refutar versiones falsas o inexactas.
Desde la Oficina aseguran que no buscan “convencer ni imponer una mirada”, sino aportar elementos para que la ciudadanía pueda “distinguir hechos de operaciones y datos de relatos”. La creación de este espacio abre un nuevo capítulo en la relación entre el Gobierno, los medios y el ecosistema informativo digital, en un contexto donde el debate sobre la desinformación, la regulación de contenidos y los límites entre comunicación oficial y disputa política es cada vez más central.
“La democracia no se fortalece cuando se tolera la mentira, sino cuando se la expone”, concluye el mensaje oficial. Con esa premisa, la nueva Oficina se propone intervenir de manera directa en la conversación pública, instalando la discusión sobre quién define qué es información, qué es operación y cuál es el rol del Estado en ese terreno.

