San Roque vivió este domingo con intensidad su fiesta patronal, en una celebración que volvió a amalgamar fe, tradición, cultura y encuentro comunitario en torno al Santo Patrono que le da además la identidad a la localidad.
La comunidad local y peregrinos en la tarde previa, el sábado, recibieron a la imagen peregrina de Nuestra Señora de Itatí, que llegó desde la Basílica de Itatí para encabezar las celebraciones centrales también en una fecha especialmente significativa para la Iglesia: la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, informó el medio de comunicación digital San Roque Hoy.
El encuentro estuvo signado por la emoción y devoción, sobre el cual el párroco, padre Rubén Barrios, sostuvo que esa visita representa además la continuidad de una tradición que se transmite entre las comunidades de la Arquidiócesis. «La Virgen es la que abre las puertas, la que abre los corazones», expresó el sacerdote al referirse al significado de la llegada de la imagen.
Ya en la medianoche del último día de la Novena, se llevó a cabo otro de los momentos más esperados, el tradicional saludo al Santo Patrono, con la salida de la imagen de San Roque al atrio del templo parroquial, donde vecinos y visitantes se congregaron para cantar, rezar y homenajearlo, renovando una costumbre profundamente arraigada. El Párroco explicó que ese gesto representa una forma de agradecer por las situaciones de la vida cotidiana y reconocer, desde la fe, aquello que la comunidad recibe.
La celebración patronal tuvo ayer su cúlmine con dos misas a la mañana, una de las cuales la presidió el arzobispo, José Larregain, y por la tarde la procesión y la misa final de jornadas que no se limitan a las actividades religiosas sino que se comparten las tradicionales Noches Culturales. «Todo lo otro, el espectáculo y lo cultural es parte de esta alegría, de este encuentro fraternal», resumió el padre Rubén Barrios.

