El fray Gerónimo Martina destacó que la presencia del Santo Padre en el Cottolengo de Claypole tendrá una fuerte carga simbólica para Argentina y el mundo. La visita del Sucesor de Pedro pondrá nuevamente en primer plano una obra nacida para servir a quienes suelen quedar al margen de la sociedad.
03-POLITICAEl sacerdote franciscano Jerónimo Martina, conocido popularmente como Padre «Toto», visitó el Magazine de LT7 que conduce Graciela Faccini y compartió reflexiones sobre la próxima llegada del papa León XIV, el sentido de las celebraciones de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, Halloween y la importancia de cultivar el amor verdadero. A sus 88 años, dejó también un mensaje de esperanza y compromiso con la vida.
El Fray destacó que la llegada de un Pontífice representa siempre una oportunidad valiosa para la sociedad. Comparó la expectativa que genera una visita papal con el interés que despierta un mundial de fútbol y sostuvo que los argentinos deberían seguir cada instancia de ese acontecimiento con atención.
«Tenemos que calmar las revoluciones, ponernos en silencio lo más que podamos porque tenemos que escucharlo al Papa», expresó. Y agregó que su mensaje puede ser una palabra importante para ayudar a resolver las problemáticas que atraviesa el país, pero también para alentar todo lo bueno que hacen los argentinos.
En esa línea, consideró que, más allá de las diferencias de fe, la palabra del Papa merece ser escuchada por su dimensión espiritual y por la sabiduría que transmite desde la Iglesia.
«Aprovechen la visita del Papa. Hay muchas recetas de felicidad que dará, que no será el Papa, será Dios… Fíjese que la visita de Juan Pablo II tuvo consecuencias de muchas obras», dijo.
También recordó que en 1934 el entonces Cardenal Eugenio Pacelli (Papa Pío XII años después) estuvo en el Congreso Eucarístico Internacional llevado en Buenos Aires, de donde surgió la idea de un Cottolengo para atender a los más vulnerables. «Don Orione colocó en 1935 la piedra fundamental del Cottolengo en Claypole. Luego surgió el de Itatí y Sáenz Peña», recordó.
«Ojalá llevemos adelante un cambio de vida, tras la visita del Papa», concluyó para reflexionar que quizá no todo lo que diga, guste, pero afirmó que lo que se diga será para ayudar a ser mejores y hacer el bien a los demás.
SANTOS DIFUNTOS
Ante las celebraciones del 1 y 2 de noviembre, Padre «Toto» también reflexionó sobre Halloween y su convivencia con las tradiciones religiosas. Con humor, calificó a la celebración como una de esas «fiestas» que aparecen en la sociedad, aunque remarcó que no se debe perder de vista al Creador y el sentido profundo de la fe.
Al referirse al Día de Todos los Santos, explicó que la santidad no debe entenderse únicamente como una condición reservada a figuras reconocidas por la Iglesia. «Todos somos santos mientras no se demuestre lo contrario», expresó al recordar que Dios ha santificado a los seres humanos y que existen muchas personas cercanas que dan testimonio de una vida ejemplar a través de sus acciones.
Sobre el Día de los Fieles Difuntos, destacó la importancia de recordar a quienes ya no están desde el agradecimiento y el reconocimiento de lo que dejaron en nuestras vidas.
«Tenemos que quedarnos con lo bueno de la gente, porque hay que quedarse más con lo bueno y olvidar los defectos», señaló.
Desde su mirada cristiana, explicó que la conmemoración de los difuntos también tiene un sentido de esperanza, vinculado a la promesa de la resurrección. «Cristo ha dicho que hay un lugar para cada uno en el cielo», recordó.
CONSTRUCCIÓN
Otro de los momentos destacados de la entrevista estuvo dedicado al amor y a las relaciones de pareja. En ese punto, el sacerdote retomó enseñanzas atribuidas al papa León XIV para transmitir un mensaje especialmente dirigido a los jóvenes.
«El amor no se limita a una emoción, sino que implica una decisión, un camino y un compromiso para toda la vida», citó.
Para el Padre «Toto», amar supone aprender, elegir, ser fieles y construir un vínculo capaz de superar las dificultades propias de cualquier convivencia. También recomendó a los jóvenes tomarse el tiempo necesario para conocer a quien eligen como compañero o compañera de vida.
Su experiencia pastoral, después de haber celebrado innumerables matrimonios y acompañado a tantas parejas, le permite reconocer el valor de los vínculos que perduran. Recordó especialmente a aquellos matrimonios que, después de muchos años, todavía se muestran juntos, caminando de la mano.
También hizo hincapié en la necesidad de aprender a corregirse mutuamente, aceptar que nadie es perfecto y trabajar todos los días para fortalecer la relación.
La esperanza como camino
para atravesar las dificultades
Consultado sobre el desaliento que atraviesan muchos argentinos y las preocupantes manifestaciones de sufrimiento social, el sacerdote sostuvo que la fe puede convertirse en un sostén para quienes sienten que han perdido la esperanza.
«Dios es el Padre y el Señor de la historia. Jesucristo es el Señor de la historia y no estamos solos», afirmó.
Sin embargo, aclaró que la fe no debe confundirse con la espera de soluciones mágicas. Dios, explicó, no resuelve los problemas a demanda, sino que ofrece consuelo, fortaleza, ánimo y herramientas para avanzar.
«Nos da el aliento necesario», expresó, convencido de que también el país podrá encontrar caminos para superar las dificultades actuales.
Una vida dedicada al servicio
Nacido en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, el Padre «Toto» llegó al Noreste argentino hace décadas como misionero y desarrolló gran parte de su vida pastoral en Formosa y la región. A sus 88 años, continúa celebrando misas, participando de actividades religiosas y manteniendo su vínculo con los medios de comunicación.
Con naturalidad, aseguró que siempre hay algo para hacer y que le da pena cuando las personas, al jubilarse, dejan de encontrar actividades que les den sentido a sus días.
La visita al Magazine dejó una conversación atravesada por la fe, la experiencia y el humor, pero fundamentalmente por una invitación: escuchar, reflexionar y recuperar aquello que permite construir una vida mejor. Su mensaje final apuntó a aprovechar la llegada del Papa como una oportunidad para recibir enseñanzas y convertirlas en acciones concretas en la vida cotidiana

