El pasado 14 de octubre, la Costanera se convirtió una vez más en el escenario de la Caminata Inclusiva, una cita anual que reunió a familias e instituciones dedicadas al trabajo con la discapacidad, tanto de la ciudad Capital como del Interior provincial, bajo la consigna «Superar límites, compartir caminos».
Con prendas coloridas y un espíritu festivo, la multitud se concentró en la intersección de Tomás Edison y Costanera para marchar en columna hacia el anfiteatro José Hernández.
El evento, que se celebra de manera sostenida desde hace 17 años, convocó a cientos de personas en un recorrido caracterizado por la integración comunitaria. A lo largo de la jornada, los asistentes disfrutaron de espectáculos artísticos, la entrega de reconocimientos a entidades participantes y la presentación especial de la Banda Penitenciaria.
EN LA SOCIEDAD
Más allá de la convocatoria festiva, la caminata sirvió como caja de resonancia para analizar la evolución de la inclusión en el entramado social. En este sentido, Gabriela Andrea Canal, directora del Centro Superar, resaltó que en los últimos años se ha registrado un cambio profundo y un progreso notable en la percepción y apertura comunitaria respecto a la discapacidad.
«Considerando, el trabajo que uno hace rato está en lo que es discapacidad, mejoró muchísimo, hoy está mucho más abierto, está en conocimiento, en auge», dijo en diálogo con EL LIBERTADOR.
Canal enfatizó que el trabajo continuo en la materia ha generado que hoy la temática se encuentre mucho más abierta y visibilizada. Como prueba concreta de este avance, la referente puso de relieve la creciente inserción laboral, ejemplificando que en la actualidad es habitual observar a personas con discapacidad desempeñándose activamente en supermercados y diversas organizaciones.
COMPROMISO FAMILIAR
Y RESPONSABILIDAD
Otro de los pilares destacados durante la marcha fue el acompañamiento familiar, conceptualizado como una labor conjunta, diaria y responsable que ha transformado la manera en que los entornos cercanos impulsan a las personas con discapacidad.
Para ilustrar este compromiso social, la directora del Centro Superar ponderó vivencias como la de una antigua cuidadora que asistió para acompañar el evento, demostrando que la empatía trasciende los lazos formales y apela al conjunto de la ciudadanía.
Según concluyó Canal, la participación activa de la sociedad resulta indispensable para comprender que todos forman parte de la misma comunidad y que la inclusión es una responsabilidad colectiva.

